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Ambientes eclécticos

Fusión de estilos. Combinando elementos de diferentes épocas y tendencias, la decoración ecléctica permite crear cómodos espacios dotados de gran personalidad.

Por | Alicia Zalguizuri | Decoradora de Interiores

Proveniente del griego “eklegein”, el término eclecticismo significa “escoger” y se aplicó a la filosofía para designar a la compatibilidad de puntos de vista, su mezcla y unión hasta lograr un todo orgánico. Como estilo de decoración, sus orígenes se remontan al siglo XVIII en Francia y siglo XIX en Inglaterra, donde se combinaban lo antiguo con lo moderno junto con la introducción de piezas provenientes de otras culturas.

Cabe destacar que si bien no existen normas ni patrones a seguir, la decoración ecléctica no es una mezcla absurda, sino que persigue la concreción de expectativas a través de la fusión de elementos completamente diferentes entre sí, pero que juntos son capaces de crear espacios sorprendentes, exclusivos, originales y con mucho carácter y personalidad.

En sus expresiones menos afortunadas, este estilo puede resultar una confusa mezcla de mobiliario u objetos sin nada en común que crean un ambiente de desorden y caos. Por tal motivo, al momento de plantear el diseño la elección de las piezas debe realizarse con sumo cuidado. La criteriosa combinación, manifiesta el grado de belleza y armonía que puede conseguirse con objetos relacionados entre sí, de formas similares o colores que combinan.

En una decoración ecléctica deben ser comprendidos y puestos en conjunto para la creación los cinco principios básicos del diseño: línea, color, textura, masa y forma. Los ambientes, en tanto, deben ser pensados como obras de arte en la que estos elementos básicos y el toque personal se conjuguen de forma sobresaliente.

Características estilísticas

Una habitación ecléctica puede estar definida por juegos con colores, formas o funciones. Resulta el estilo ideal para los inconformistas y quienes disfrutan de combinar y mezclar ideas personales.

La elección de las tonalidades resulta sumamente importante. Los colores y los estampados se mezclan para atraer la vista. Una simple pieza de mobiliario o una extensión de pared pueden acentuarse a través del uso de vívidos colores contrastados, así como por la disposición de formas atractivas o elementos decorativos.

Una foto publicada por Architectural Digest (@archdigest) el

Una de las claves para poder lograr el éxito al plantear el diseño es encontrar un punto en común, un elemento que resulte ser el unificador, entre los distintos estilos y elementos intervinientes. Por lo general, este elemento es el color. Utilizado como base, puede repetirse en un mobiliario antiguo y combinarse con accesorios modernos, de forma equilibrada.


Los accesorios son un detalle predominante en este tipo de decoración. Pueden implementarse piezas de diferentes culturas y épocas. En lo que a adornos se refiere, todo vale, desde piezas arqueológicas, bustos o cuadros a infinidad de complementos. Pese a permitirse utilizar cualquier estilo, no debe exagerarse la cantidad de piezas a emplear.

El éxito de un ambiente decorado con una mezcla ecléctica de objetos proviene, en gran medida, de la comunión de los mismos, ya sea creando un espacio cohesionado o bien agrupados con el propósito de sorprender. En ambos casos debe primar un fuerte sentido de finalidad sumado a la visión estética.

Mientras que algunas veces la calidad puede resultar suficiente por sí sola para justificar el rol de una pieza en determinado espacio, lo más habitual es que objetos de forma, material, color o función similares actúen de manera conjunta para crear un espacio confortable en el que vivir.

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