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Un desayuno peculiar

Recientemente los chefs de Noma y Ledbury, de Londres, construyeron el restaurante temporal más alto del mundo en el Campamento Base del Monte Everest en Nepal.

Ya se puede aterrizar en el Everest para desayunar casi cualquier día del año, y hasta se puede elegir entre dos empresas para realizarlo.

Catherine Heald, de Remote Lands, planea viajes rápidos al Everest para sus huéspedes. Ascienden en helicóptero desde Katmandú hasta el Campamento Base Sur, donde exploran los alrededores en una visita de 15 minutos. Eso es todo lo que un viajero no aclimatado por lo general puede soportar a casi 5 mil 500 metros de altura.

Nicola Shepherd, de Explorations Co., también coordina viajes matutinos a Yeti, aunque sin la parada en el Campamento Base, para evitar el riesgo de avalanchas. En esta excursión, se vuela en helicóptero hasta el pico adyacente de Kongde Ri, donde Yeti Mountain Home, el hotel de lujo más alto del mundo, ubicado a 3 mil 960 metros de altura, arma mesas para un picnic privado con champaña y el Everest a la vista.

En ambos casos, el desayuno en sí es una comida privada de mantel blanco consistente en huevos con tocino y salchichas, croissants y mermelada de frutas nepalesas, además de champaña Moët & Chandon, todo servido por un talentoso equipo de sherpas. Aunque la comida pasa a un segundo plano por las deslumbrantes vistas que nunca olvidará.