Revista Deck. Arquitectura, diseño y decoración.

Abrió sus puertas el museo Yves Saint Laurent en Marruecos

Los franceses Olivier Marty y Karl Fournier, fundadores del Studio KO, investigaron en los archivos del modista para conocer mejor su oficio y dar forma a este imponente monumento de 5.000 m2. Así surgió la fachada de ladrillo de terracota local a modo de la “urdimbre de un tejido”, en el que se combinan las perfectas curvas y ángulos rectos característicos de sus elegantes chaquetas.

En el interior se halla un gran patio circular con el legendario logo YSL, que “tiene unos muros tan altos que ocultan todos los edificios vecinos y solo dejan la visión del cielo”, comentan. El atrio de la fuente, la sala para muestras temporales, una biblioteca con cerca de 6.000 volúmenes, una librería y una cafetería con terraza, todo fue realizado con bloques y terrazo local. Además hay un auditorio con 150 asientos, la única sala hecha de madera, lo que le da a la construcción una misma tonalidad, otra de las señas de los arquitectos.


Pierre Bergé, confundador de YSL, no quería un mausoleo, ni lugar dedicado a la figura de un hombre, sino una zona abierta al mundo. Por eso no se planteó como un museo sino como un centro cultural en el que celebrar conciertos, exposiciones, conferencias… De ahí que pidiera una sala para las exposiciones temporales en la que presentar a otros artistas y disciplinas”, explica Studio KO. “Quería ofrecer un recorrido de su talento, un viaje al corazón de su obra. Es algo más que cincuenta prendas jamás presentadas al público, es el ambiente que los rodea con sus bocetos, sus fotografías y desfiles y un inmenso, luminoso y radiante retrato suyo que lo envuelve todo”. Así se cumple el deseo de Yves Saint Laurent: “Mi sueño es que mis vestidos y dibujos puedan ser estudiados durante siglos”.

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