Revista Deck. Arquitectura, diseño y decoración.

Arquitectura silenciosa

Por | Mercedes Ocaña | Arquitecta

Sir David Chipperfield (Londres, 1953) es uno de los arquitectos más reconocidos internacionalmente, con oficinas en Berlín, Tokio, Nueva York y Londres. Ha desarrollado una diversa obra internacional que incluye proyectos culturales, residenciales, comerciales, de ocio y cívicos, así como también ejercicios de masterplanning.

La reputación de la oficina se establece tanto por un compromiso con el aspecto colaborativo en la creación de la arquitectura, como también por un fuerte enfoque en las ideas de diseño para llegar a una solución arquitectónica y socialmente coherente.

Ejerce una arquitectura de líneas rectas y sintéticas, en la que parece no haber sitio para las curvas ni la frivolidad. Sus obras, tan dispares como la Ciudad de la Justicia en Barcelona, la Vivienda Privada en Kensington, la Vivienda Social Villaverde en Madrid y el Neues Museum en Berlín,  se mueven entre el denominador común de la esencialidad, la pureza y la profunda reflexión, donde no hay lugar para lo superfluo.

Ha ganado más de 100 premios internacionales por excelencia en el diseño, incluyendo el Royal Institute of British Architects (RIBA), la Royal Fine Art Commission (RFAC) y el Instituto Americano de Arquitectos (AIA), así como el RIBA Stirling Prize en 2007.

Dio sus primeros pasos junto a Richard Rogers y luego formó parte del estudio de Norman Foster. Fue un período muy valioso, que le brindó una vasta experiencia en proyectos de gran escala, aunque su arquitectura siempre se movió en una dirección muy distinta de la de sus maestros.

La obra de David Chipperfield Architects no es identificable. No tienen ningún tipo de interés en que se note “su firma personal” porque lo que busca es encontrar la solución para cada proyecto intentando siempre reducir la expresión de la forma a su punto más silencioso, siendo el cubo el más próximo a ese silencio. “En ocasiones conviene hablar en voz alta y firme mientras que otras veces es necesario susurrar”, responde cuando se le pregunta acerca de edificios icónicos de estos últimos tiempos. El Sir inglés cree innecesario llamar la atención a expensas de la esencia, de la sustancia y la experiencia, tres cosas que para él, nunca pueden sacrificarse por el aspecto físico.

En la Ciudad de la Justicia de Barcelona, el conjunto edilicio está formalmente concebido por ocho bloques sujetos, con fachadas de hormigón de colores diferentes tipo “jaula”, conformando estructura y cerramiento al mismo tiempo. Con el mismo recurso, llevando la capacidad portante al perímetro, resuelve las Viviendas Sociales de Villaverde en Madrid.

En el caso de la remodelación del Neues Museum en Berlín, obra por la cual recibió el Premio Mies van der Rohe a la mejor Arquitectura Europea y el premio Philippe Rotthier, fue un desafío en sí misma. El edificio fue destruido durante la guerra y abandonado por la historia, por eso la tarea de reconstruir el museo pasaba necesariamente por un contexto de grandes expectativas. El mayor reto fue de orden intelectual, el cual requirió de una renovación, conferirle nueva energía y darle una vida futura a una ruina sesenta años después del final de la Segunda Guerra Mundial.

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