Revista Deck. Arquitectura, diseño y decoración.

Centro Histórico

Por | Comisión Patrimonio | CAPBA DX

En el marco de inventariar el legado histórico, tanto arquitectónico como urbano, se han destacado áreas de valor patrimonial. Dicha clasificación se aplica a zonas o sitios considerados como testimonio del pasado colectivo y con influencias de variado origen. En esencia, conservan rasgos de la traza original de la ciudad, presentan edificios que configuran un ámbito referencial o determinan un paisaje arquitectónico dado por la escala, materiales, estilos o ambientes que recuerdan los modos de vida característicos de la comunidad.
Su determinación se establece a partir de las permanencias y singularidades puestas de manifiesto en el loteo, la asignación de espacios para edificios institucionales, las primeras trazas de infraestructuras y los espacios verdes o vacíos públicos urbanos.
En el caso del Centro Histórico bahiense, este área protegida evidencia su primer trazado urbanístico radial, con la preponderancia de la plaza como centro de la vida social y los grandes edificios que representaban el poder político, económico y religioso de la época.

Historia viva
Por su ubicación, la zona de Bahía Blanca supo adquirir singular importancia en el plan estratégico de ocupación del territorio provincial y de las costas patagónicas. El 11 de abril de 1828 se hizo realidad la toma de posesión del sitio donde se estableció la Fortaleza Protectora Argentina y de a poco se amojonaron las tierras circundantes según las instrucciones llegadas de Buenos Aires.
Si bien el plano delineado por el agrimensor Joaquín Fernández Pareja muestra un pueblo situado hacia el oeste de la fortaleza, documentos posteriores ubican la traza hacia el norte y con la plaza hacia el noroeste, como en la actualidad. Probablemente, influenciada por la presencia del arroyo Napostá.
En 1832, Antonio Manuel Molina se hizo cargo de la Comisión de Solares y de su tarea quedan varios documentos en donde se ven lotes adjudicados que van consolidando la población con tendencia hacia el norte. En el plano de 1859, levantado por Carlos Enrique Pellegrini, puede observarse el fortalecimiento de la tendencia de crecimiento hacia este punto, aunque apoyándose en una ocupación efectiva de la periferia de la plaza. En su informe, Pellegrini destaca el edificio de la iglesia, principalmente su maciza torre, aunque agrega que “no es tan decente como sería de esperar”.
El interior de la fortaleza no contenía grandes construcciones, salvo la comandancia, el polvorín y varias “cuadras”, lo que evidencia que el fuerte se destacaba por su trazado estrellado pero no por su perfil urbano.
La fisonomía del entorno estaba dada por la ubicación de las casas sobre la línea municipal y formando las esquinas, quedando grandes extensiones en el interior de cada manzana para quintas y servicios.
Posteriormente, las murallas, fosas y otras construcciones de la fortaleza fueron demolidas y dieron la posibilidad de apertura de calles y un esbozo de crecimiento hacia el sur. Para noviembre de 1873, la municipalidad gestionó ante el gobierno provincial la traslación de dominio del fuerte a fin de “poderse extender la población en ese rumbo”.
La década siguiente, sería la que genere cambios contundentes en el perfil de la ciudad, gracias al arribo de profesionales de la construcción, la instalación de seis hornos de ladrillos y herrerías, la llegada del ferrocarril con toda su influencia y la instalación del municipio electivo en 1886.
En 1890, una importante cantidad de entidades bancarias y financieras inaugurarían sus sucursales locales, sentando las bases de un notable crecimiento que se mantendrían casi ininterrumpidamente durante el primer tercio del siglo XX.

Legado proyectual
En la actualidad el área central de la ciudad consta de un tejido cerrado y se encuentra consolidado tanto desde el punto de vista constructivo como estratégico. Este trazado en damero, que supo ser la recreación de un modelo impuesto y repetido para la mayoría de las ciudades sudamericanas, hoy mantiene como núcleo a la plaza “Rivadavia”, originalmente llamada “Argentina”. Si bien Bahía Blanca fue fundada con posterioridad a la colonia, se evidencian ciertas características que responden a aquellas maneras de proyectar. Mantiene algunas de las normas urbanísticas contenidas en la legislación indiana y promulgadas en 1573, como son: la proporción de la plaza, la ubicación de la calles y su orientación; la ubicación de no privilegio de ninguna edificación frente a la misma y la trama abierta de crecimiento orgánico.
El centro histórico representa al conjunto de bienes culturales que nos pertenecen a todos como parte de una sociedad y constituye el sustento de la memoria histórica de nuestra identidad cultural. Está formado no solo por obras de personajes reconocidos, sino que también incluye construcciones anónimas que con el correr del tiempo se han ganado su significado para la sociedad.
Es por eso que es de vital importancia preservar la “calidad ambiental” y testimonial histórica para las nuevas generaciones, y que este legado pueda mantenerse en el tiempo.

 

FICHA TÉCNICA
Delimitación: el área “Centro Histórico” se encuentra delimitada por las calles Rondeau-Rodríguez, Mitre-Soler, Belgrano-Donado y Vieytes-Brown.
Fecha de emplazamiento: data de 1828, como solar fundacional.
Extensión: abarca 14 manzanas de tamaños diferentes, incluyendo la plaza. Se entrelaza con otras áreas catalogadas: Área Avenida colón, eje calles San Martín- Zelarrayán y eje calles O ́Higgins- Alsina.
Tipología edilicia: arquitectura monumental de gobierno, edificios de función pública y privada, edificios comerciales y viviendas de gran jerarquía.
Características morfológicas: la zona central, constituida por la plaza, es un gran espacio abierto con importante vegetación (data de fines de siglo XIX y principios del XX). Su equipamiento es de la década del ’20. Presenta monumentos conmemorativos del centenario Fundacional. Originalmente, su entorno edilicio estaba conformado por volúmenes de 2 a 4 pisos.
Estado Actual: muchos edificios de importante valor patrimonial han sido alterados haciéndoles perder sus características básicas, degradando en parte el conjunto. existe una significativa cantidad de edificios en gran altura (más de 10 pisos) que alteran la morfología original del sitio. Se han realizado también intervenciones muy respetuosas que refuerzan el carácter de área Fundacional.

>Inmuebles patrimoniales Centro Histórico
Algunos de los inmuebles que componen este área son:
Palacio Municipal. Alsina 65.
Iglesia Catedral. Sarmiento 64.
La Nueva Provincia. Sarmiento 54.
Banco Nación. Estomba y Moreno.
Tribunales. Estomba y Moreno.
HCD. (Ex-Rentas-Bco. Alemán) Estomba y Sarmiento.
Aduana. Colón y Estomba.
Municipalidad. (Ex Banco Pcia.) Alsina 55.
Biblioteca Rivadavia. Colón 31.
Club Argentino. Colón y V. Lopez.
AFIP (Ex-DGI –Bco. Hipotecario) Colón y V. Lopez.
Correos y Telégrafos. Moreno y V. Lopez.
Bolsa de comercio. Colón y Chiclana.
Colegio Nacional. Sarmiento 154.
Galería Peuser. O ‘Higgins 42.
Casa Catalana. Rondeau 51.
Casa del Angel. Anchorena esq. Brown.
Cámara Federal de Apelaciones. Mitre 60.
Hotel Italia. Brown 181.
Colegio Don Bosco. Vieytes 150.