Revista Deck. Arquitectura, diseño y decoración.

Cortezas

Por | Laura Martínez de Marcalain | Paisajista

Defensa natural antes las inclemencias ambienta- les, la corteza reviste el tronco del árbol, protegiéndolo ante el ataque de hongos, bacterias, insectos y hasta animales herbívoros. A su vez, representa un importante aislante térmico, actuando contra la desecación y soportando daños mecánicos.
Al momento de realizar la identificación de una especie, numerosos son los aspectos a tener en cuenta. Su color, es distintivo únicamente en pocos casos. Generalmente, la mayoría suele ser pardo, castaño (Acacias) o castaño- grisáceo (Acer).
Con el permanente crecimiento de los árboles, los troncos se ensanchan y puede ocurrir que la corteza se fracture (generándose “dibujos”) y hasta se desprenda del árbol (en aquellos añosos), es el caso de los plátanos o el agrietamiento de los Pinos.
En su aspecto estrictamente ornamental, las cortezas adquieren en invierno gran protagonismo en los árboles de hoja caduca. Por tal motivo, son sumamente valoradas a la hora del diseño. La temporada invernal, brinda la posibilidad de admirarlas, ya que con la ausencia de colores de hojas y flores pueden apreciarse en todo su esplendor.
La corteza blanquecina del Abedul y de ciertas variedades de Álamo plateado o Eucalyptus citriodora resultan muy llamativos si se las contrastan con un fondo de Coníferas o telones verdes naturales.
Si hablamos de tonos rojizos, de forma inmediata pensamos en nuestros Arrayanes (flora nativa patagónica). El color verde, en tanto, nos remite al tradicional Palo Borracho cuando es joven y es en él donde encontramos otro elemento distintivo: aguijones defensivos que caen en su edad adulta.
Ciertas cortezas tienen como característica un patrón de fractura que identifica la especie, mientras que muchos pinos las presentan en placas que se desprenden de forma alargada (Abeto).
Pueden ser rugosas, lisas, estriadas, resquebrajadas, manchadas, espinosas y gruesas, corchosas y de variadas formas más. Todas, tienen un valor ornamental que es preciso tener en cuenta a la hora del diseño de jardines.
Un caso muy especial es el de las Palmeras, que no son árboles (por no poseer leño) pero brindan estructura en el diseño y sus cortezas son de alto valor ornamental.

 

Uso de las cortezas

Los taninos, han sido durante años los extraíbles mejor aprovechados de la corteza de los árboles, sobre todo por su reconocido uso como sustancia curtiente para pieles (Quebrachos y Robles).
El latex es una defensa mecánica y química de la plantas contra los insectos. A pesar de la tecnología en la fabricación del caucho sintético, aún se requiere el caucho natural.
La corteza de madera constituye una buena materia prima para la producción de fertilizantes orgánicos.
Es frecuente el uso de corteza de pino como material de soporte en el control de malezas y mantenimiento de humedad en suelo (Pinus radiata).
El corcho comercial se extrae de la corteza de algunos árboles, especialmente del Quercus suber.
Las sesinas son otro conjunto de compuestos de defensa de las plantas. También ayuda al árbol a tapar rápidamente sus heridas. Son comunes en las Coníferas. El uso de las resinas extraídas de Coníferas para lacas y barnices es reciente.
La mayoría De Las culturas indígenas conocen y usan las cortezas con propósitos medicinales. Un ejemplo notable es la obtención de quinina de la corteza de Cinchona (familia Rubiaceae) que durante mucho tiempo fue la única cura para la malaria.
Entre los venenos más conocidos se encuentra el «curare». Cada población indígena del Amazonas tiene su propia receta de este veneno, con mezclas de cortezas de distintos árboles, usado en las puntas de lanzas y flechas.