Revista Deck. Arquitectura, diseño y decoración.

El contraste como aliado

Por| Giuliana Santoli| Lic. en Diseño de Interiores

Es común ver interiores en los que, por llegar a cierta armonía visual, se teme al uso del contraste como herramienta de diseño: abundan el blanco y los tonos claros o las referencias a un único estilo en cada proyecto. Sin embargo, es una muy buena idea utilizar el contraste para generar interiores con una impronta bien marcada, que sorprendan en el nivel de creatividad al hacer convivir colores, iluminaciones o estilos que en general no vemos juntos.

Para lograr aprovechar este recurso podemos pensar, por ejemplo, en el color. A través de paletas con colores complementarios o varios colores intensos protagonistas podemos lograr un efecto energizante y con gran identidad.

Para conseguir espacios agradables no debemos olvidar prestar atención a los materiales con los que convivirán los colores, ya que el tono de la madera o el acabado del metal pueden ser claves a la hora de lograr el efecto deseado.

También puede ser una buena idea trabajar en un mismo proyecto con estilos notablemente diferentes, tal vez opuestos: ¿Qué sucede si acompañamos una mesa Luis XV con sillas minimalistas? ¿Y un espacio industrial con un sillón de silueta orgánica o color rosado? ¿Lo rústico y lo pulido? Este tipo de combinaciones generan una fuerte personalidad, difícil de olvidar, que resulta muy útil a la hora de proyectar, por ejemplo, espacios comerciales.

La iluminación es elemental en el diseño de espacios que se utilizarán de noche o con una luz tenue, lo que nos permite agudizar el contraste de las zonas más luminosas contra las más oscuras. Esto genera áreas bien diferenciadas que actúan como distintos escenarios y ofrecen sensaciones muy particulares.

En resumen, diseñar a través del contraste puede ser de gran interés para trabajar con diferentes sensaciones en un mismo espacio, lograr interiores con fuerte personalidad y romper la monotonía que resulta de un único estilo y tono.

 

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