Revista Deck. Arquitectura, diseño y decoración.

Elige tu propia aventura

En su blog #ColoresDeMilagros se autodefine como una artista plástica de todo, ya que ha desarrollado su arte en múltiples soportes: cuadros, remeras, sillones, paredes, mesas, bares y “lo que pase delante de mis ojos lo puedo transformar con colores también”.

Apasionada de la vida y viajera incansable, María es licenciada en Relaciones Internacionales, egresada de la Universidad de El Salvador, aunque en 2005 decidió dejar su trabajo en el Ministerio de Relaciones Exteriores para darse una nueva oportunidad en la vida.

Contanos acerca de tus comienzos en el mundo del arte y cómo se fue desarrollando esta pasión con el paso del tiempo.

Empecé a pintar porque me enfermé de bulimia y anorexia. Siempre había sido creativa desde niña y soñaba con ser artista, pero me imaginé actriz. Por la enfermedad tuve que faltar al colegio secundario y para recuperar plástica tuve que pintar un cuadro y, al hacerlo, no pude dejarlo más. Al principio pintaba para mí, era mi hobby, mi manera de expresarme y comunicarme conmigo misma. Al mismo tiempo me iba sanando de la enfermedad, ya que cualquier enfermedad psicosomática se debe a no poder uno expresar lo que siente.

Nunca fui a estudiar, mi manera de aprender fue la constancia, hacerlo porque me gustaba, experimentar con lo que veía en la realidad, jugar. Los caminos del destino o la sincronía me fueron llevando a que me hiciera cargo de las riendas de mi vida para ser artista. No fue fácil y claramente tuve que tomar varias decisiones, pero mi necesidad de comunicar y compartir siempre fue la base de mi arte.

Trato de mostrar sentimientos, sensaciones, compartir la realidad que veo desde otros ángulos. Mi primera exposición se llevó a cabo de casualidad porque fui a un cumpleaños y me puse a hablar con un desconocido que era el dueño del lugar donde se desarrollaban exposiciones. Y la primera vez que firmé Maria Baylac, vendí el cuadro. Era en una playa en el morro de Sao Paulo, en Brasil, en unas vacaciones, y sentí que era una señal y empecé a firmar con mi nombre.

-¿Cómo decidiste dejar tu profesión para dedicarte exclusivamente al arte?

Primero incursioné con la moda, hacía remeras pintadas a mano. Para mí era un desfile de mis cuadros en la calle y podía expresarme y, sobretodo, probar si mi arte funcionaba. Ahí entendí lo subjetivo el arte: las remeras que menos me gustaban eran las primeras que se vendían, lo que a mí no me gustaba a otro sí. Ahí entendí que lo importante era el mensaje, lo que comunicaba al hacer mi arte, mi mensaje. 

Durante 6 años trabajé en la Cancillería argentina, siempre estaba por renunciar y algo pasaba para que me quedara, pero en un viaje a Australia que nada salió como esperaba, en el avión de regreso me encontré con un colombiano que me dijo que tenía que confiar en el universo y saltar, que si era artista no podía estar detrás de un escritorio. En realidad, me dijo lo que mi alma me decía todo el tiempo, pero no quería hacerme cargo. Era más sencillo seguir con el camino fácil y hacer las dos cosas, la oficina y mi arte.

Así fue que después de descubrir que el peor enemigo era yo misma y la que tenía miedo era yo, decidí renunciar con 27 años y darme la oportunidad de ver qué pasaba. Hace 10 años  vivo del arte y todas las mañanas agradezco poder hacer lo que me gusta. Admiro de mi misma que me animé, porque al renunciar no tenía nada claro, pero al hacerlo amplié mi campo de acción, amplié mis posibilidades al hacer.

-Hablanos de tus colores, ¿qué intentan comunicarle al mundo que los ve?

Sentimientos. Creo que pintar es unir el mundo consciente, lo que vemos, con el inconsciente, lo que sentimos, y me gusta poder utilizar el arte como medio para mirarme dentro. La posibilidad de pintar la realidad con los colores que mi alma ve o contempla. A veces cuando estoy triste o desorientada pinto y muchas veces al hacerlo puedo ver señales, caminos para continuar. Pintar me genera mucho placer y trato de ser verdadera con mi ser al hacerlo. Disfruto de pintar y disfruto de compartir mis colores. Si puedo alegrar a alguien o contagiarlo de manera positiva, al hacerlo me siento útil.

-Sos multifacética, has volcado tu arte en múltiples proyectos…

La verdad que yo creo mi vida a cada instante, me gusta el concepto de “elige tu propia aventura”. Siento que no hay una cosa, sino muchas que me gustan y que disfruto. Lo que más me gusta es sincronizar o unir mi trabajo con mis viajes. Amo viajar, descubrir el mundo, ampliar mi horizonte, conocer más gente, disfrutar de otros sentidos, explorar sabores.

Mi actividad artística se encuentra dedicada a revalorizar el lugar de la mujer, a conectarse con la intuición y la capacidad de crear, además de trabajar para los niños y el niño interno que todos llevamos dentro. Mi trabajo incluye murales, indumentaria, decoraciones e ilustraciones para diferentes marcas y proyectos artísticos en Argentina y el mundo. He sido seleccionada para representar al país en la Copa de la Reina en Londres y en Saint Tropez, interviniendo una montura de Polo para  INPROTUR y La Martina.  Trabajé comunicando la imagen de Campari por el aniversario de los 150 Años y para otras marcas como Jazmín Chebar, Infinit, Bensimon, Absolut, Nokia en Londres, Love Miuka, Coty, Fradusco, Revista Pokerface, Lancome, Adidas, Puig, entre otros.

El año pasado participé de la Segunda Bienal de Arte en Chaco.  Intervine toda una escuela audiovisual infantil en Belén de los Andaquies, en Colombia, en un pueblo en donde se encuentra el conflicto armado, apoyada por la ONG “Tomando Conciencia”. Doy talleres de arte terapia porque estoy convencida del poder de sanación que tiene la pintura y acabo de regresar de dar talleres a rusos en Moscú, demostrando que cuando se enseña desde el sentir no hay nacionalidades ni fronteras.

He participado en varias exposiciones individuales y colectivas en el país y el exterior. Di una Tedx sin prepararla, solo abriéndome a compartir lo que sentía sobre lo que es la pasión para mí.  Vivo apasionadamente, yo me encontré a mí misma y me gusta compartir que se puede. Además actualmente escribo un blog en INFOBAE.

-¿La elección del soporte es una decisión que tomás previamente a realizar una obra o surge espontáneamente? ¿Podrías describir cómo es tu proceso de creación?

Veo lo posible en lo imposible y mi obra no tiene soporte premeditado. En realidad no me gusta hacer bocetos, ni tampoco perder tiempo. Me gusta que lo que haga tenga un fin o un lugar destinado, por lo tanto trato siempre de ser sustentable con mi obra. Si puedo hacer algo para cambiar la realidad que puede beneficiar a otros lo hago. Me gusta pintar murales porque creo que  podés dar mensaje a más personas y al mismo tiempo reciclás esa pared y le das vida. 

Muchas veces sueño con lo que voy a hacer, o simplemente me dejo impregnar con información de lo que tengo que hacer. Me nutro, miro fotos o leo sobre lo que tengo que contar y sale. Soy como una computadora a la cual ingreso datos y luego sale convertido en obra o en dirección. Me gusta sorprenderme de mí misma con mi obra y claramente lo hago día a día. Me gusta estar entretenida y de aventura, por lo tanto me gusta decir sí aunque no sepa bien cómo resolverlo. Pero al decir sí, algo sucede para lograrlo.

-¿De qué se trata el Arte Terapia? ¿De dónde proviene para vos el poder de sanación que tiene la pintura?

Para mi el arte terapia se basa en aprender a sanar desde el juego, desde lo lúdico, desde la experimentación. Estamos todo el tiempo tratando de que otros nos solucionen la vida y no responsabilizándonos de nuestra vida. El arte nos ayuda a conectarnos con nosotros, a comprometernos con quienes somos y con la necesidad de ser constantes. Para mi, pintar te da la posibilidad de  conectarte con el artista que todos llevamos dentro, con tu alma, con tu voz hacia afuera. Pintar no tiene que ver con saber dibujar, sino con permtirte jugar. Todos tenemos una forma de contar con colores y hay que descubrirla. El arte nos hace bien. Somos seres que necesitamos expresarnos y vincularnos con otros, pero primero debemos conocernos, escucharnos. Creo que el arte te ayuda a estar cerca de tu ser, de tu voz interior. Te aclara las ideas para encontrar o acercarte a tu camino.

Cantar y bailar y hasta actuar o escribir son expresiones que naturalmente se encuentran estimuladas por el exterior pero nos olvidamos continuamente de pintar. ¿Por qué? Pintar es conectarse con nuestra alma por un ratito y poder llegar a ver nuestro interior y tener que aceptarlo, porque exteriorizamos en una hoja de papel cómo nos sentimos, cómo nos vemos, lo que buscamos. A veces, al mirarlo, nos asustamos y pensamos que no servimos. Pero si dejamos pasar unos minutos, entendemos que podemos resolver lo que no nos gusta. Y que a veces lo que no nos gusta, si lo dejamos reposar, nos sorprende.

Entendemos que no tenemos un solo camino. Que siempre activando y cambiando y continuando, haciéndolo, modificamos nuestro dibujo y alrededor, hasta poder ver que nos enamoramos de lo que hicimos.  Eso significa que nos enamoramos de nosotros mismos y nos sorprendemos de ello. Pintar es como la vida, es entender que del mayor error podemos llegar a encontrar la mejor obra. Jugando nos permitimos explorar y sorprendernos y encontrar sensaciones y emociones que ni sabíamos que teníamos. Y que, después de hacerlo, nos sentimos tan satisfechos que queremos volver a empezar.

-¿Qué significan los viajes en tu vida? ¿Cómo fue la experiencia en Rusia?

Viajo para pintar y pinto para viajar. Trabajo para juntar dinero para hacerlo una y otra vez. Desde que soy chica que miro al globo terráqueo y quiero conocerlo. Para mi viajar es la posibilidad de extender mi vida, lo cual me llena de experiencias y riquezas que nadie puede sacarme. Es una inversión en mí misma. Me hace bien y me da la posibilidad de encontrarme con quien soy. Los viajes que he hecho me hacen quien soy también.

La experiencia de Rusia fue maravillosa, porque sentí que pasé una prueba. Me demostré a mí misma que cuando uno comparte desde el corazón y enseña desde el sentimiento no hay fronteras ni barreras para llegar al otro.

Fui de vacaciones a Rusia y ante mi sorpresa termine trabajando. Di 18 talleres a rusos en Moscú con gran aceptación del público y un mimo a mi alma, dado que la primera semana vinieron todas personas que estudian arte terapia, cosa que nunca estudié, solo aprendí a sanarme a mí misma y comparto mis experiencias.

Rusia fue entender que hay más de una realidad y que a veces simplemente hay que ponerse en los zapatos de otros para entenderlos.  Pensaba que eran fríos y diferentes a nosotros, pero luego de uno o dos encuentros me sentía que estaba enseñando en mi taller en Buenos Aires. Lograba el mismo resultado, demostrándome que todos somos iguales.

-¿Cómo es volver hoy a Bahía Blanca para dar charlas y exponer tus obras? ¿Cuáles son los recuerdos que guardás de la ciudad?

A Bahía Blanca vuelvo principalmente por mi familia, a visitarlos. Que me eligieran para dar la charla TEDx fue un mimo a mi alma. Creo que Bahía Blanca fue perfecta para querer salir a conocer el mundo, necesitaba ver más. Al mismo tiempo la posibilidad de montaña (Sierra de la Ventana) y mar (Monte Hermoso) me hizo sentir que siempre había posibilidades, que se podía elegir.

Los recuerdos tienen que ver sobre todo con mis sueños, vivo la vida que me imaginé cuando era chica y vivía en Bahía Blanca. Creo que a Bahía le falta todavía una identidad propia. Le faltan justamente colores y creo que esa falta hizo que encontrara mi necesidad de expresarlos. Cuando era chica,  tuve una visión yendo caminando desde mi casa al colegio todos los días: “poder pintar algún día todas las casas viejas y grises de mi ciudad para alegrar a las personas”.

Con sólo una acción se puede hacer la diferencia y es lo que intento hacer con mi obra. Me gusta que el arte esté en lo cotidiano, por eso llevé a cabo Bancarte, un proyecto donde se pintaban las plazas de mi ciudad. Ese mismo modelo lo he compartido en hospitales en este último tiempo. El color hace bien, alimenta el alma, nos alegra. Como seres humanos venimos a ser felices y a cumplir sueños y eso trato de contagiar con mi obra, la alegría de vivir.