Revista Deck. Arquitectura, diseño y decoración.

Ícono porteño

En el barrio de La Boca pueden apreciarse varios exponentes de buena arquitectura. Uno de ellos es el Puente Nicolás Avellaneda,  obra que fue finalizada en 1939 y construida para reemplazar al anterior puente trasbordador homónimo que todavía conserva su estructura original, ya que fue declarado Monumento Histórico Nacional.

El nuevo puente tiene una longitud de 1500 metros y es el nexo entre la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia.

Otro emblema de la arquitectura boquense es la Vuelta de Rocha, ubicada a orillas del Riachuelo. Es una pequeña ensenada que fuera declarada de Interés Histórico Nacional en 1949, debido a la importancia que reviste para la identidad del barrio. Debe su nombre a uno de los antiguos propietarios de esas tierras, el estanciero Antonio Rocha.

El Museo de Caminito, emblema por excelencia de La Boca y de Buenos Aires, es otro de los puntos donde puede apreciarse la arquitectura de la zona. Esta calle peatonal o museo al aire libre, visitada por turistas de todo el mundo, antiguamente era un desvío del Ferrocarril que quedó en desuso a mediados del siglo XX.

Lo más característico de Caminito es la gran cantidad de ventanas y balcones multicolores, sin portales ni veredas. En cuanto a su nombre, surgió a partir de un homenaje que se le realizara a Juan de Dios Filiberto, autor de tango Caminito, vecino ilustre de La Boca.

También reviste de gran interés arquitectónico el Museo de Cera, ya que su sede es una antigua casona colonial de principios del siglo XX. Este bellísimo recinto cuenta con detalles de decoración únicos. Las figuras de cera en tamaño natural que allí se exhiben, obra del reconocido artista plástico Domingo Tellechea, representan escenas típicas de La Boca desde la época colonial hasta la actualidad.

El edificio más representativo del barrio es, sin lugar a dudas,  el Estadio del Club Boca Juniors, cuyo nombre oficial es Alberto José Armando, en honor a uno de los grandes presidentes del club. La Bombonera, como se lo conoce popularmente, es una obra del ingeniero Víctor Sulcic, quien fuera también el encargado de construir el Mercado del Abasto, actualmente convertido en shopping.

La entrada del Estadio cuenta con un gran mural que da cuenta del momento en que los fundadores del club elegían los famosos colores azul y amarillo para su camiseta. Dicho mural es una obra del prestigioso artista plástico Benito Quinquela Martín, emblema del barrio y uno de los pintores más populares del país. Sus pinturas portuarias se han encargado de mostrar la vida cotidiana de La Boca en el mundo entero.

>Los conventillos de La Boca

También conocido como inquilinato, el conventillo es un tipo de vivienda urbana colectiva que se denominó de esta manera por su similitud con los conventos, teniendo en cuenta  las pequeñas celdas donde viven los monjes. Proliferaron entre fines del siglo XIX y principios del XX, para acoger a la gran ola de inmigrantes que llegó a la Argentina.

Según cifras oficiales, entre 1880 y 1910 ingresaron cuatro millones de extranjeros al país y el 60% se instaló en Buenos Aires, donde en 1919 había 2.470 conventillos habitados por 148.393 personas.

Para que fuera considerado un conventillo, una vivienda debía cumplir ciertos requisitos municipales: ser hogar de por lo menos cinco familias y contar con baños, lavatorios, letrinas y lavaderos comunes.

En 1904 más de 16.000 personas vivían en los 331 conventillos de La Boca. A diferencia de los inquilinatos de otras zonas, estos se construyeron con maderas y chapas de cinc. Aunque pintorescas, estas viviendas eran  y siguen siendo precarias e inflamables.

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