Revista Deck. Arquitectura, diseño y decoración.

Inspiración floral

Por |Mercedes Miganne| Arquitecta 

Fotografía| Sergio Gómez| Felipe Mesa |Carlos Mario Rodríguez

Este objeto arquitectónico único forma parte de una serie de renovaciones urbanas a gran escala que ha tenido la ciudad de Medellín en la última década y representa uno de los mayores atractivos de la zona. Con una premisa simple pero concreta, esta particular cubierta que se extiende en medio de un gran pulmón verde, ha logrado destacarse en la escena arquitectónica.

El proyecto fue el ganador del llamado a concurso hecho por el Jardín Botánico (lugar donde realizaría la intervención) que tenía como objetivo principal crear un área para exponer vegetación local, especialmente las orquídeas que son emblema de Colombia. Este espacio, al mismo tiempo, debía contar con la suficiente flexibilidad como para permitir el desarrollo de todo tipo de eventos sociales y culturales.

Un grupo de arquitectos locales integrado por los estudios Plan B + JPRCR fueron los creadores de este singular objeto, ícono de la ciudad. El punto de partida proyectual procuró lograr que la arquitectura conviva con lo natural, demostrando una clara conciencia y estudio del entorno donde se iba a implantar. Es así que a partir de un diseño geométrico pero flexible se gestó este espacio que se desarrolló tan libremente como lo hacen las flores o los árboles en la naturaleza.

El diseño se basa en un módulo que se compone de piezas hexagonales asemejándose a un patrón celular o de panal de abejas. Cada uno de estos elementos se dispone alternativamente dejando un espacio central a modo de patio de exposición. Esta estructura hacia afuera crea un semicubierto que protege a quien lo recorre, pero al mismo tiempo es traslúcido para poder ver a través de él, tal como sucede con la copa de un árbol.

Hacia dentro, se creó una especie de “embudo” que recoge el agua de lluvia y la dirige hacia las plantas expuestas, otorgándoles un espacio resguardado con riego natural.

Cada pieza ha sido estratégicamente colocada con un hexágono central y otros seis a su alrededor, imitando de ese modo una flor. Diez de estos módulos florales, de 364 m2 cada uno, conforman una cubierta semitransparente que se eleva hasta veinte metros de alto. En sus pétalos se entreveran tejas traslúcidas de policarbonato con otras opacas de metal. Mientras las primeras permiten el paso de la luz, las últimas toman el agua pluvial y la transportan hacia el interior del patio. Un canal distribuye el agua de lluvia por toda la estructura y permite su aprovechamiento para la zona de grandes árboles que se encuentran amontonados a su alrededor, integrando el paisaje.

Este nivel superior es sostenido por conos truncados cubiertos por varillas de madera, los cuales han sido dispuestos horizontal y verticalmente en forma espaciada, para permitir que la luz del sol se cuele y salpique su interior.

Las varillas de madera que revisten los conos truncados han sido colocadas con un leve desplazamiento entre sí, tanto en sentido horizontal como vertical, y las juntas generadas entre ellas tamizan la entrada de luz natural. En su parte superior, esta estructura se conecta y sostiene los seis hexágonos-pétalos, o módulo mayor de la cubierta.

La repetición espacial del hexágono, que produce una superposición virtual de las figuras y de los módulos tridimensionales, crea la ilusión de un inmenso panal de abejas. En el plano de cubierta, la integración de la estructura con las copas de los enormes árboles que crecen en los bordes genera una imagen surrealista, de gran fuerza visual.

Medellín, la ciudad recompuesta 

La segunda ciudad más importante de Colombia ha atravesado una metamorfosis admirable desde comienzo del siglo XXI. Con una herencia de violencia, corrupción y narcotráfico parecía casi imposible intervenir exitosamente en esta gran urbe latinoamericana.

El ritmo de la ciudad parecía estar quebrado. Las clases media y altas estaban encerradas en sus propios barrios, temerosos por el alto nivel delictivo que se sufría. Esta “burbuja” trabajaba independientemente del resto de los habitantes, que estaban expuestos al hacinamiento, las milicias urbanas y a la violencia como medio para todo.

Con el nuevo milenio, llegarían los profundos cambios que necesitaba Medellín para revertir su destino. Desde el Estado se propuso poner a la educación como medio y fin, lo que funcionaría como la esencia del cambio. En el marco de este impulso se destinaron la mayor cantidad de recursos a las zonas más carenciadas, cambiando radicalmente la forma de operar que había tenido por años.

En palabras del entonces alcalde Fajardo se propuso destinar “lo más bello para los más humildes”, y de esta forma crear espacios de calidad que generen un sentido de pertenencia. La idea de que el aparato público sea quien ofrece programas arquitectónicos que ayudan a educar, integrar y distinguir a cualquier ciudadano, crea en todos los miembros de la comunidad reconocimiento y,  por ende, autoestima y reafirmación de su dignidad. 

Ficha Técnica
Orquideorama


Ubicación:
Medellín, Colombia.

Cliente: Jardín Botánico de Medellín.

Año de construcción: 2006.

Arquitectos: Felipe Mesa, Alejandro Bernal, Camilo Restrepo, Paul Restrepo.

Colaboradores: Viviana Peña, Catalina Patiño, Carolina Gutiérrez, Lina Gil, Jorge Buitrago.

Cálculo estructural: Germán Serrate

Construcción: Ménsula S.A.

Superficie terreno: 147.000 m2

Superficie construida: 4.200 m2
Fotografías: Sergio Gómez, Felipe Mesa y Carlos Mario Rodríguez