Revista Deck. Arquitectura, diseño y decoración.

Maravilla olvidada

Por | Mario R. Minervino | Ingeniero Civil

El patrimonio arquitectónico ferroviario de Bahía Blanca se ubica entre los más destacados del país. El paso por la ciudad de cuatro empresas (tres de capitales ingleses y una francés) derivó en el desarrollo de un conjunto de edificios de carácter utilitario e industrial propio de la transculturación arquitectónica que hicieron estas empresas a la hora de materializar sus obras. De lo mucho que se hizo, muy poco queda en buenas condiciones y casi nada se preserva de manera adecuada a su valor histórico, artístico y cultural.

Entre los tantos modelos y destinos que tuvieron estas construcciones (mercados, usinas, elevadores, viviendas y galpones), las estaciones ferroviarias son acaso “la maravilla” por excelencia. Lamentablemente en nuestra ciudad y región se las puede ver (sobre todo las pequeñas estaciones de paso) deshilachadas, vandalizadas o perdidas entre altos yuyales. Aparecen como testimonio del medio de transporte que impulsó de manera definitiva la Revolución Industrial y actuó como un potente elemento civilizador.

Uno de los modelos que, más allá de su abandono, todavía conserva sus formas, es la estación Spurr, en Villa Rosas. Construida en 1927, es una verdadera obra de arte que atesora la mayoría de sus componentes, algunos de ellos tan singulares y particulares que le dan un valor agregado al lugar.

Una parada de obreros
En 1906 el Ferrocarril del Sud dejó habilitada en la incipiente Villa Rosas, a 10 kilómetros de Bahía Blanca, una elemental casilla para la parada del servicio de trenes que cada día cubría el trayecto entre Bahía Blanca e Ingeniero White . Este, era abordado por cientos de obreros que se desempeñaban en la terminal marítima.

Para 1927, era tal el movimiento que se generaba en ese punto que la empresa decidió construir un nuevo edificio, el último que haría en nuestra región. Con su habilitación se le asignó un nuevo nombre: Federico Spurr (1849-1893), en referencia a un marino que du- rante años se desempeñó al mando de varias naves en nuestra ría y las costas patagónicas.

La estructura principal, que a diferencia de la gran mayoría no exhibe sus ladrillos, está organizada en planta baja y posee un volumen menor en planta alta, donde se ubicaba la casa del jefe de estación.

El conjunto tiene cubierta de tejas francesas y sobre el andén aparece el clásico alero de estructura metálica. Por estar frente a una doble vía, en el andén secundario se ubica una hermosa y dañada casilla de espera, utilitaria, de líneas simples, resuelta con mampostería, madera y vidrio. Como toda estación ferroviaria que se precie de tal, a estos inmuebles se les suma el baño exterior, la cartelería y la casilla de señales, realizada con un lenguaje racional que se manifiesta a partir de su cubierta plana. Lamentablemente, hace un tiempo se decididó el retiro de las señales, argumentando una cuestión de seguridad, lo cual ha significado un daño de gran magnitud al conjunto original.

El puente peatonal
La gran estrella del lugar es sin lugar a dudas, el puente peatonal, una rareza para las estaciones de la provincia que da cuenta del intenso movimiento que tenía Spurr.

Construido en metal prefabricado, con perfilería en diagonal para garantizar su funcionamiento estructural, muestra un perfil de líneas ligeramente curvas, adecuado además para la colocación de una cubierta de chapa.

Esta pieza, es una verdadera obra de arte por simpleza, materiales utilizados y armonía con el paisaje. Desgraciadamente, el deterioro en su conservación ha derivado en que hoy esté prohibido cruzarlo, más allá de que han desaparecido los carteles que indicaban esa situación.

Durante mucho tiempo, el puente tuvo sogas en sus escaleras, dando cuenta del riesgo que implicaba su utilización, considerando que los chapones que hacen de piso de la pasarela se encuentran afectados por el óxido.

Contadas estaciones del país y del mundo ofrecen este tipo de construcciones. Teniendo en cuenta su valor patrimonial, sería indispensable su recuperación integral, como parte de una puesta en valor que tendría enorme significancia desde todo punto de vista.