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Puerto Madero

Por | Sebastián Martín | Lic. en Com. Social  

Sucede que la ciudad de Buenos Aires nunca había contado con un puerto que pudiera recibir embarcaciones de gran envergadura, sumado esto a la poca profundidad del Río de La Plata, surgía un gran impedimento para dar lugar a la incipiente actividad comercial del siglo XIX.

El proyecto de Madero, que fue elaborado por dos ingenieros ingleses, resultó ser el elegido. Planteaba la construcción de un sistema de diques comunicados por dos canales de acceso, sur y norte, y para su desarrollo contaría con el financiamiento de la compañía bancaria londinense  Baring Brothers.

A esta propuesta se oponía la presentada por el Ingeniero Huergo, que proyectaba la modernización del puerto más antiguo de la ciudad, el de la Boca, construyendo una serie de dársenas en forma de peine, abiertas al Río de la Plata, que permitiría el ingreso de grandes embarcaciones. Este proyecto, apoyado sobre todo por la provincia de Buenos Aires, fue desechado una vez que la ciudad de Buenos Aires fuera declarada Capital del país. Finalmente, el Congreso Nacional aprobó la iniciativa de Madero.

El ambicioso y complejo plan comenzó con el relleno de la costa del Río de la Plata con tierra y tosca, traída desde la costa uruguaya, desde Avenida Córdoba hasta el Riachuelo. Se formó así una gran isla artificial separada de la ciudad por cuatro diques y dos dársenas para que ingresaran las embarcaciones.

La empresa inglesa Thomas Walker & Co. fue la encargada de la construcción del Puerto. Las obras comenzaron en 1887 y para principios de 1889 ya había inaugurado la Dársena Sur. Luego, siguieron los cuatro diques, la Dársena Norte y el Canal Norte, cuya etapa final fue inaugurada en 1898. De forma paralela, se edificaron los depósitos, aquellos con sus fachadas de ladrillo a la vista, tan característicos de Puerto Madero.

Tan sólo diez años habían pasado desde que concluyeron las obras y la propuesta ya había quedado obsoleta, debido a que el gran tamaño de los buques no les permitía operar allí. El Gobierno, en tanto,  decidió ahora si llevar a cabo el proyecto original del Ingeniero Huergo y construyó el Puerto Nuevo, inaugurado en 1919 y que aún continúa en actividad.

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Esto provocó que Puerto Madero entrara en estado de abandono, intensificándose a medida que pasaban las décadas. Varias fueron las propuestas con el correr de los años para reactivarlo o refuncionalizar sus instalaciones, pero todas quedaron truncas. Hasta que en 1989 se firmó un convenio entre el Estado Nacional y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para la constitución de una sociedad anónima llamada Corporación Antiguo Puerto Madero, con el objetivo de recuperar 170 hectáreas para viviendas y espacios públicos.

 

El Master Plan

La tendencia de transformar los puertos urbanos se ha repetido en ciudades como Nueva York, Rótterdam y Barcelona. Puerto Madero, por su parte, ofrecía un gran potencial debido al estilo de sus construcciones, las tierras ganadas al río y su calidad ambiental por su cercanía a la Reserva Ecológica de Buenos Aires.

El punto de partida fue la firma de un convenio con el ayuntamiento de Barcelona para la elaboración de un plan estratégico. Pero el gran interés que produjo el proyecto en los profesionales locales generó que se lanzara un Concurso Nacional de Ideas, que fue convocado por la antigua Municipalidad de Buenos Aires y organizado por la Sociedad Central de Arquitectos.

 

De los tres primeros premios de este Concurso surgió el Master Plan, que hoy forma parte del Código de Planeamiento Urbano de la Ciudad y que ha significado la mayor obra jamás realizada en Buenos Aires, contando con una inversión total del Estado que ronda los mil millones de dólares.

En una primera etapa, iniciada en 1994, se reciclaron los depósitos con su fachada de ladrillos a la vista para la instalación de un polo gastronómico que tuvo gran éxito desde sus inicios. En las plantas superiores, conocidos también como docks, se instalaros oficinas comerciales y se popularizaron los departamentos tipo loft.

Tres años más tarde, en 1997, comenzó la renovación al otro lado de los diques, se abrieron calles, avenidas y bulevares, todas nombradas en referencia a grandes mujeres de Latinoamérica. También se crearon parques, plazas y paseos, se construyeron fuentes y monumentos y se recuperó la infraestructura existente, tal es el caso del paseo de la Costanera Sur y algunos parques diseñados en la década de 1920.

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Con el paso del tiempo, el barrio se fue transformando en un símbolo de la expansión comercial de la Ciudad, se asentaron allí una gran cantidad de empresas nacionales e internacionales, prestigiosos restaurantes y clubes nocturnos y hasta la Universidad Católica Argentina. En 1999 se sumó también el Casino Puerto Madero, el primero en la historia de Buenos Aires, que se instaló sobre dos barcos anclados, sorteando así la legislación que prohíbe el juego de apuestas en el territorio porteño.

Un proyecto exitoso

La llegada del nuevo siglo fue sinónimo de crisis económica en el mundo entero, y la capital y el país no fueron la excepción. Entre 1999 y 2002 muchas fueron las obras de gran magnitud planeadas para Puerto Madero que debieron ser suspendidas. Pero la posterior recuperación de la economía le dio un nuevo impulso al barrio y esto se ha manifestado en su fisonomía.

Se han edificado una gran cantidad de torres de categoría, todas de más de 130 metros de altura, entre las que se destacan las Le Parc Puerto Madero, El Faro, River View, Mulieris, la de Repsol YPF, o las Renoir, de 175 metros, todas ellas en la lista de las más altas de Argentina. Cuenta además con lo que podría catalogarse como uno de los emblemas del barrio, el Puente de la Mujer, única obra del arquitecto español Santiago Calatrava en América Latina.

También se han asentado en la zona hoteles de gran categoría, el Faena Hotel +Universe, primero diseñado por el prestigioso diseñador francés Philippe Stark en Sudamérica, el Buenos Aires Hilton y el Hotel Madero, los tres de cinco estrellas. Esto ha generado una gran afluencia de turistas de gran poder adquisitivo, que encuentran en Puerto Madero un lugar seguro y exclusivo para pasar su estadía en la Ciudad.

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El proyecto de transformar un antiguo puerto abandonado en una de las zonas más exclusivas de Buenos Aires, cabe destacar, fue un éxito rotundo. Puerto Madero se ha convertido en el barrio más caro, con el valor por metro cuadrado más alto del País. Tal es así que, por ejemplo, en El Aleph, un proyecto del Faena Group diseñado por el arquitecto británico Norman Foster, el costo alcanzaba los siete mil quinientos dólares por metro cuadrado. A su vez, un departamento en el Alvear Tower, que estará finalizado en diciembre de este año y con 235 metros  será la torre residencial más alta de Latinoamérica, ronda en los 6 millones de dólares.

El Puente de la Mujer

Uno de los emblemas del barrio de Puerto Madero. La primera obra en América Latina del reconocido arquitecto español Santiago Calatrava  representa otra muestra de que la Ciudad busca permanentemente posicionarse a la vanguardia del arte y de la arquitectura en toda la región.

Se trata de un puente peatonal giratorio con uno de los mecanismos de giro más grandes del mundo, pensado para permitir el paso de las embarcaciones a vela que navegan por los diques de Puerto Madero.

La obra, realizada en España y donada a la Ciudad por un particular, representa la imagen de una pareja que baila el tango, donde el mástil blanco simboliza el hombre y la silueta curva del puente la mujer.

Buque Museo Fragata Sarmiento

La fragata ARA Presidente Sarmiento se convirtió en 1897 en el primer buque escuela moderno que tuvo la Argentina, construido específicamente con ese fin. Bautizada en honor al fundador de la Escuela Naval Argentina, entre 1889 y 1938 llevó a cabo 37 viajes alrededor del mundo y luego funcionó como buque de prácticas en aguas nacionales hasta 1960. Dos años más tarde fue declarada Monumento Histórico Nacional y museo de los viajes y misiones oficiales que realizó.

Actualmente, se encuentra amarrada en el Dique III de Puerto Madero, convertida en museo.

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