Revista Deck. Arquitectura, diseño y decoración.
Inicio » El triunfo del Coyote. La película de Looney Tunes que Warner Bros. quiso enterrar llega al cine y es una joya

El triunfo del Coyote. La película de Looney Tunes que Warner Bros. quiso enterrar llega al cine y es una joya

El triunfo del Coyote. La película de Looney Tunes que Warner Bros. quiso enterrar llega al cine y es una joya

Fotografía|Fuente: Ketchup Entertainment
Tres años después de que Warner Bros. decidiera enterrar Coyote vs. Acme para obtener una rebaja impositiva, la película llega finalmente a la pantalla grande y, encima, resulta ser una de las más divertidas y entrañables del año. La historia detrás de su rescate es casi tan buena como el filme en sí.

EL COYOTE DEMANDA A ACME: DE QUÉ VA LA PELÍCULA

La premisa es una gema: el sempiterno Wile E. Coyote, harto de que los productos defectuosos de Acme Corporation lo lleven al fracaso vez tras vez, decide contratar a un abogado y llevar a la empresa a juicio.

Su defensor legal es Kevin (Will Forte), un letrado mediocre que encuentra en esta causa imposible su oportunidad de redención. El resultado es una mezcla de animación 2D en el estilo clásico de los Looney Tunes con acción en vivo, al mejor estilo de ¿Quién engañó a Roger Rabbit?

La película está dirigida por Dave Green y cuenta con un guion de Samy Burch —nominada al Oscar por May December—, lo que explica por qué la propuesta va mucho más allá del chiste fácil.

Hay un juicio con todo: testigos incluyendo a Foghorn Leghorn, Elmer Fudd, Porky Pig y Tweety Bird declarando bajo juramento. John Cena completa el elenco en un rol que los responsables prefieren no revelar para preservar la sorpresa. Las primeras reseñas la califican como «inteligente, divertida, emotiva y encantadora en todos los sentidos», y la animación 2D rinde un tributo impecable a los artistas que construyeron la identidad visual de los Looney Tunes a lo largo de las décadas.

LA MOVIDA DE WARNER QUE NADIE ENTENDIÓ

La historia detrás de Coyote vs. Acme es, en sí misma, un thriller corporativo. En 2023, cuando la película ya estaba terminada y lista para estrenar, Warner Bros. decidió cancelarla. No por problemas de calidad, no por una polémica, sino para aprovechar una ventaja fiscal: si nunca la estrenaban, podían anotarla como pérdida contable. El mismo esquema que usaron con Batgirl, que costó 90 millones de dólares y nunca vio la luz.

La reacción fue inmediata y furiosa. Los fanáticos de los Looney Tunes, los actores y los animadores que habían trabajado años en el proyecto salieron a exigir que la película existiera. Y, sorprendentemente, esa presión colectiva hizo efecto. Ketchup Entertainment —un estudio independiente en ascenso— pagó 50 millones de dólares para rescatarla y llevarla a la pantalla grande. La ironía no es menor: la misma Warner que intentó deshacerse de la película como un gasto incómodo terminó viendo cómo una compañía más chica la llevaba al éxito. En un año donde los resultados del estudio han sido disparejos, el dato duele el doble.

POR QUÉ VALE LA PENA VERLA

Más allá de la batalla legal y corporativa, Coyote vs. Acme importa porque es exactamente el tipo de película que el cine necesita: personajes entrañables, humor que funciona en varios niveles y algo genuino que decir sobre la perseverancia y el fracaso. Wile E. Coyote nunca atrapó al Road Runner, pero eso nunca le impidió intentarlo una vez más. Hay algo profundamente humano en esa terquedad infinita.

La película llega calificada PG, ideal para ver en familia, y cargada de historia: cada gag, cada caída, cada explosión de Acme tiene décadas de mitología detrás. Para quienes crecieron viendo los cortos del sábado a la mañana, es un reencuentro emotivo. Para los más jóvenes, es una puerta de entrada a uno de los universos de animación más ricos que existen. Que Warner casi la haya destruido hace que disfrutarla sea, también, una pequeña victoria colectiva.