Por | Ricardo Azevedo Arquitecto | Fotografía | Ivo Tavares Studio
El encargo de Casa de la Línea fue claro: proyectar una vivienda única, futuro hogar y casa. El terreno, por su parte, se presentaba como un lote urbano común, regular y plano, sin características destacables, colindante con una calle adaptada para el automóvil e insertado en un paisaje urbano híbrido, aparentemente desordenado y cambiante según el punto de vista.

Ante este contexto, el acto de proyectar resultó exigente. El principal desafío fue transformar un lugar sin identidad en una referencia central de la vida de quienes lo habitan, convirtiendo un terreno urbano indiferenciado en el único lugar donde se quiere vivir.

La definición de premisas claras fue fundamental. Se optó por desarrollar la propiedad íntegramente a nivel del suelo, distribuyendo el área habitacional por el terreno. Se buscó proteger los espacios del entorno cercano, garantizando la privacidad, y reforzar la relación entre el interior de la vivienda y su espacio exterior privado.

La imagen arquitectónica adopta un lenguaje contemporáneo, aliado a la durabilidad y perennidad de los materiales. Los recorridos y los usos se organizaron de forma racional, sin comprometer la continuidad visual y espacial. La construcción se concibió como un todo coherente, valorando simultáneamente la identidad de sus partes mediante la fragmentación volumétrica y la atribución de una expresión propia a los espacios de cocina, estar y dormitorio.

Casa de la Línea se desarrolla longitudinalmente a lo largo del terreno, en una secuencia clara de funciones y vivencias organizadas de acuerdo con la vida cotidiana. Estos espacios se relacionan entre sí a través de recorridos continuos y abiertos, reforzando un modo de habitar propio y singular.
La construcción se cierra hacia el norte, mientras que se expone y se abre en el cuadrante opuesto, en una relación interior-exterior. Las terrazas y la piscina se integran naturalmente en la vivienda, funcionando como extensiones del espacio interior y reforzando la permeabilidad visual y funcional.

El entorno urbano no se expone directamente, sino que se percibe sutilmente, recordando que la propiedad se inserta en un contexto mayor y no existe de forma aislada. Reconoce el lugar donde se implanta y establece con él una relación equilibrada, sin perder la capacidad de crear una identidad propia. Esta parece ser su mayor cualidad: no negar el entorno, sino transformarlo, aportando singularidad, calidad espacial y arquitectónica a un terreno anteriormente indiferenciado.


El resultado es un lugar único, pensado para ser vivido, visitado y disfrutado.

¿Podría ser diferente? ¡Tal vez! Pero, sin duda, ¡así está bien! ¡Y el lugar nunca fue tan rico y singular! ¡Que así perdure!

FICHA TÉCNICA
Arquitectura: Ricardo Azevedo Arquitecto.
Ubicación: Braga, Portugal.
Año: 2025.
Área: 632 metros cuadrados.
Fotografía: Ivo Tavares Studio.


























