Un jardín comunitario puede ser mucho más que una pausa verde: en Accra, se convierte en una nueva forma de encontrarse, cultivar y compartir la ciudad. DeRoche Projects diseña un paisaje público donde la vida cotidiana es el verdadero punto de partida.
UNA PLAZA PARA HACER
El Backyard Community Garden es la segunda etapa del Backyard Urban Campus, un conjunto que reparte edificios, paisajes y espacios públicos por el barrio de Osu. En lugar de proponer un parque para contemplar, el proyecto invita a participar: hay zonas de cultivo, juego, aprendizaje, descanso e intercambio.

Las especies elegidas tienen usos en la cocina y la medicina tradicional de Ghana. Lo que crece en el lugar también abastecerá el menú estacional del café, haciendo de la agricultura una parte activa de la infraestructura cívica.
UN RECORRIDO QUE CAMBIA
La organización toma como referencia las tramas agrícolas de África Occidental. Senderos, canteros y áreas de reunión se acomodan dentro de una grilla capaz de transformarse con el crecimiento de la vegetación y los nuevos usos de la comunidad.
El recorrido desciende hacia un jardín hundido y una cubierta de agua de seis metros. Tres pequeñas piezas —el café, un edificio auxiliar y una estructura de sombra— acompañan el paisaje sin quitarle protagonismo. La veranda puede recibir mesas, talleres, yoga o reuniones vecinales.

MATERIALES CON RAÍCES LOCALES
DeRoche Projects continúa su investigación con tierra apisonada estabilizada, reduciendo el cemento Portland mediante cal y ceniza puzolánica disponible localmente. Así, una técnica con raíces profundas en África Occidental encuentra una expresión contemporánea y de menor impacto.
El suelo incorpora cáscaras trituradas de palma, un subproducto agrícola que genera una superficie permeable y accesible durante las lluvias de Ghana. Bajo ella, un sistema de tuberías recoge agua de lluvia para el riego.
EL JARDÍN COMO INFRAESTRUCTURA
Con apertura prevista para 2027, el proyecto propone otra idea de espacio público: un lugar donde la sombra, la comida, el juego y el aprendizaje suceden al mismo tiempo. Mirá cómo la arquitectura puede acompañar la vida barrial sin imponer una única manera de habitarla.

























