Revista Deck. Arquitectura, diseño y decoración.

Tickets Bar Barcelona

Por| Staff Tickets Bar

Para nosotros, La vida tapa es un concepto global que une la gastronomía a una forma de entender la vida. Una forma divertida de comer que convierte a quien participa en intérprete de una obra de teatro, de una revista de coristas, de un vodevil circense, en protagonista de un entremés cantado. Una puesta en escena de la vida misma. En La vida tapa no hay lugar para el aburrimiento, para la tristeza y la soledad; lo hay para las risas, la complicidad y las buenas compañías.

El local consta de varias barras. La Presumida es el reflejo de la Barcelona mediterránea, la del azul de la mar, la del sol luminoso de las mañanas. Despertarse en Barcelona no es lo mismo que despertarse en otro lugar; la luz es especial y este espacio está dotado de la misma luz. Vemos la Barceloneta con sus balcones y persianas y a los cocineros cocinando como asomados al balcón. Jamones cortados a cuchillo, ostras varias presentadas a la gallega, en escabeche, en salsa verde, en salpicón, naturales, nécoras del vivero a la plancha, gambitas rojas y minicigalitas de la costa brava, caracolas de mar y navajas de las costas gallegas. Bruños, almejas de la ría y mejillones. Es nuestro destino hacernos a la mar en esta barra, lugar de sueños y sorprendidas miradas, donde chuparse los dedos y picar lo mejor de cada puerto.

Mirá también
Patisserie Top. Furor por la nueva pastelería de Damián Betular

El segundo espacio central, una barra llamada La Estrella, es el centro neurálgico de la bebida. Está ubicada a continuación de La Presumida y forma parte del entorno de estética mediterránea. Es el lugar donde, con merecido mimo y cuidado, tiramos una exquisita Estrella Damm tan brillante de color como el trigo bañado por el sol y tan fría como un iceberg de primavera. La misma receta original de 1876 que le da su característico sabor envolvente y suave. Una buena caña como la compañía perfecta de una buena tapa.

La tercera barra, conocida entre nosotros como el gallinero o el Camarote de los Marx, es un espacio pequeño para los más canallas y truhanes. Y conocemos unos cuantos. Bien apretaditos, en la entrada al local, presiden el paso ceremonioso de los clientes que entran y piropean, como Romeo en el balcón de Julieta, a chicos y chicas que se lo merecen. Y brindan por los nuevos tiempos que llegan a Barcelona.

La cuarta es Nostromo 180286, una barra alta de cómodos taburetes y estética futurista donde se sirven los xuxis. Los xuxis son un estilo de llevarse un manjar a la boca que se acaricia con los dedos y se come en un bocado, o dos, o tres. El pan en nuestra cultura mediterránea es como el arroz en otras, el acompañamiento para todo y aquí lo usamos para montar delante de los clientes varios tipos de tapas con producto fresco. Es la zona en la que damos rienda suelta a la creatividad. Xuxis de erizo con aguacate y gelatina de menta, de sepietas con cebolla en su tinta y pasta de almendras, de corte de helado de manchego, de panceta con salsa de mostaza y pepino crujiente. Esta barra es también donde las ensaladas cobran protagonismo. Alcachofas con suero de Idiazábal ahumado, aceite de avellanas y huevas de mújol, menjar blanc de almendras con consomé de jamón ibérico, sandía a la parrilla con tomate concassé, pistachos y albahaca y un sinfín de ideas más que rondan por Albert y Ferran.

Mirá también
Pet friendly. Así es la cafetería de Valentina Salezzi y su perra Mirtha

El Garatge, con la estética industrial de un contenedor del puerto de Barcelona, es el lugar donde, entre otras cosas, se hace lo más sencillo y a la vez lo más complicado, el pan con tomate. Será por tomates en esta barra. Si como en la historia del Barón de Münchhausen a alguien le dijeran que se llevara su peso en tomates aquí aún sobrarían muchos. Además es una fuente de mimo a todo tipo de carnes, de pinchos, planchados, de panes al vapor rellenos o acompañados, de piñas o sandías a la parrilla y resumiendo, de todos aquellos productos que tienen un romance eterno con una buena brasa.

Y por último, la niña bonita, La Dolça, la de las tapas dulces. La magia de los postres en el país de las maravillas. Caía por su propio peso la importancia de los postres en la vida creativa de Albert. Es una feria, con sus bombillas colgantes, su carpa de circo, sus máquinas de algodón de azúcar, de horchata, de granizados y sus vitrinas llenas de postres de colores. Para quedarse con la boca abierta si se es un niño. Y si no también. Quiero esto, y esto, y un poco de esto y un trocito de aquello. Corte de barquillos rellenos de praliné con helado de turrón, arrop i tallaetes con helado de canela y jengibre, granizado de naranja con vermut blanco, mató de drap con miel crujiente, fresas crujientes bañadas en chocolate blanco y yogur y muchos más. Un carrito de helados de los de antes con helados de los de antes. Compartir, conversar, probar e ilusionar, esto es Tickets La vida tapa. Una manera de entender la vida a través de la gastronomía.