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La pequeña Toscana. La región de Croacia donde el vino es un arte que cambia

Enoturismo en Croacia: Zagorje, la pequeña Toscana

A tan solo una hora de Zagreb, entre castillos blancos que coronan colinas onduladas y aldeas donde el tiempo parece haberse detenido, existe una experiencia de enoturismo en Croacia que todavía no está en los radares masivos. Se llama Zagorje, y sus productores familiares están escribiendo, en silencio, uno de los capítulos más apasionantes de la vitivinicultura europea.

DONDE NACIÓ EL VINO EUROPEO

Pocos lo saben, pero análisis de ADN realizados en viñedos de la región revelaron que la uva local —el gouais blanc— es antecesora genética de variedades icónicas como el chardonnay y el riesling. Zagorje, en otras palabras, no es solo un destino pintoresco: es parte del árbol genealógico del vino europeo.

La región produce uvas graševina, chardonnay, sauvignon blanc, muscat y pinot noir, entre otras variedades. Los viñedos, en su mayoría familiares y de tamaño modesto, están encajados entre bosques y praderas, creando un paisaje de mosaico único. Cada familia tiene su propio klet, una pequeña cabaña de viñedo donde se guardan las herramientas y, más importante, donde se celebra la vendimia con asados y copas al atardecer.

UN HOTEL NACIDO DE UN PUEBLO

El ejemplo más conmovedor de esta filosofía es Vuglec Breg, un hotel creado a partir de la aldea natal de Boris Vuglec. Compró las propiedades a medida que los vecinos emigraban y transformó el conjunto en un refugio de alma rural: cabañas con cortinas a cuadros y postigos verdes, el antiguo gallinero de la abuela reconvertido en sala de cocina, y el granero de las vacas ahora como restaurante con reconocimiento Bib Gourmand. Las 12 hectáreas de viñedos propios rodean la propiedad, y la piscina está literalmente enmarcada por parras.

Jasminka Šaško, quien lidera la bodega, lo resume con precisión: el vino es un arte que cambia —las uvas están vivas, el vino está vivo. Y agrega que el 2025 promete ser una cosecha excepcional, con uvas más dulces gracias a las temperaturas en alza de las últimas décadas.

MÁS ALLÁ DE LAS COPAS

Zagorje no es solo vino. El Castillo de Veliki Tabor, del siglo XV, domina el paisaje desde una colina con vistas a bosques, granjas y pequeñas iglesias. Los caminos que conectan los viñedos son casi senderos secretos: angostos, verdes, sin tráfico. Gansos blancos en los patios, mazorcas de maíz secándose en los graneros, silencio casi total.

En Petrač Winery, Igor Horvat muestra lo que ocurre cuando se le da una oportunidad a las variedades tintas en un clima fresco. Su blend Enigma —combinación de cabernet sauvignon, cabernet franc y merlot— es elegante, complejo, y desafió a quienes aseguraban que el suelo croata era demasiado frío para esas uvas.

POR QUÉ IR AHORA

Con solo 15 viñedos profesionales en toda la región, Zagorje sigue siendo un secreto bien guardado. No hay turismo masivo ni rutas de vino sobrecargadas. Lo que hay es una experiencia íntima y auténtica, en la que el productor abre la puerta de su bodega centenaria y cuenta su historia con la misma naturalidad con que descorcha una botella.

Las habitaciones en Vuglec Breg arrancan desde 124 euros por noche. Zagreb tiene vuelos directos desde varias ciudades europeas, lo que convierte a Zagorje en un destino muy accesible para quienes hacen una escala en el continente.