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Ballenas y glaciares. El parque nacional de Alaska que casi nadie visita

Glacier Bay Alaska: el parque que casi nadie visita

Glacier Bay Alaska es uno de esos lugares que desafían la imaginación: un parque nacional con una superficie de casi 13.000 km² —unas nueve veces el tamaño de Londres— donde las ballenas jorobadas saltan a metros de las embarcaciones, los glaciares caen al mar desde alturas de más de 70 metros y los osos grizzly deambulan entre abetos centenarios. A pesar de todo eso, menos del 5% de sus visitantes anuales pisa de verdad sus senderos.

UN PAISAJE MOLDEADO POR EL HIELO

Hace apenas 250 años, glaciares de hielo azul cubrían por completo lo que hoy es el estuario de Alaska. Cuando comenzaron a retirarse a una velocidad notable, dejaron atrás una vía de agua de más de 100 kilómetros de largo, esculpida por el movimiento del hielo durante siglos. Esa retirada generó uno de los fenómenos de recuperación ecológica más asombrosos del planeta.

Hoy, el Glacier Bay National Park & Preserve alberga cerca de 1.050 glaciares que cubren aproximadamente el 27% de su superficie. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es uno de los espacios naturales protegidos más grandes del mundo. Sin embargo, la enorme mayoría de los casi 700.000 visitantes anuales lo ven únicamente desde los cruceros que navegan sus costas —sin desembarcar jamás.

QUÉ HACER EN EL PARQUE

Para quienes sí deciden entrar, la experiencia más recomendada es el recorrido de un día en catamarán desde Bartlett Cove: unas ocho horas navegando frente a los glaciares Margerie y Grand Pacific, con guías que ayudan a detectar ballenas jorobadas, águilas de cabeza blanca y osos desde la cubierta.

Otra opción es el kayak, que permite acercarse a aguas cristalinas, focas portuarias y nutrias de mar, con las cumbres de la cordillera Fairweather de fondo. El parque también tiene un interés cultural profundo: el Huna Tribal House celebra la historia del pueblo Huna Łingít, que habitó estas tierras durante miles de años y cuya presencia se siente en los tótem y el arte formline que decoran el espacio.

CÓMO LLEGAR Y CUÁNDO IR

El parque no tiene acceso por ruta —solo se puede llegar en avión o ferry desde Juneau. El vuelo dura entre 20 y 40 minutos; el ferry, entre 4 y 6 horas. La temporada va de fines de mayo a principios de septiembre, y junio es el mejor mes: clima más estable, floración silvestre en su punto máximo y migración de aves en pleno auge.

El único hotel dentro del parque es el Glacier Bay Lodge, un alojamiento de carácter rústico rodeado de abetos de Sitka. Las reservas se agotan meses antes de la temporada —lo ideal es reservar desde enero o febrero para asegurar lugar. Para quienes buscan algo más íntimo, en la pequeña localidad de Gustavus hay alojamientos boutique como Bear Track Inn, con vistas a los humedales donde pasta el alce y cenas de salmón y cangrejo recién capturado.