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Refugia Chiloé. Un hotel de lujo en el corazón salvaje de Chile

Refugia Chiloé: el lujo escondido en Chile

Fotografía|Refugia Chiloé
En la Isla Grande de Chiloé, en el sur de Chile, existe un hotel que combina arquitectura de madera, gastronomía de origen y naturaleza sin filtros. Refugia Chiloé es el hotel en Chiloé que no figura en las guías mainstream pero que ya atrae a viajeros que buscan algo más que una cama con vista al mar: buscan una experiencia que los cambie.

UN HOTEL QUE IMITA A LA ISLA

El edificio, diseñado por el estudio santiaguino Mobil Arquitectos, está revestido de madera en forma de escamas, un guiño directo a los tradicionales palafitos chilotes que se asoman sobre el agua. Ubicado en la Península Rilan, con vistas a la bahía de Pullao, el hotel tiene solo 24 habitaciones distribuidas en tres categorías. Las más pequeñas miden alrededor de 30 metros cuadrados; las suites llegan a casi 40 metros cuadrados y algunas tienen doble piso. Madera clara, textiles de lana y luz natural son el denominador común de todas.

El acceso no es sencillo: llegar requiere varios vuelos y una hora de traslado desde el aeropuerto más cercano. Pero esa distancia tiene un propósito. La lejanía es parte de la propuesta.

EL CURANTO Y LA COCINA COMO RITUAL

La gastronomía en Refugia no es un servicio más: es el corazón de la estadía. El chef Francisco Castañeda construye menús diarios basados en las tradiciones culinarias de Chiloé. El desayuno combina pan artesanal, frutas frescas y embutidos locales. La cena puede incluir sopa de mejillones, pescado a la parrilla o un guiso de centolla.

Pero el plato más memorable es el curanto, la preparación ancestral en la que carnes, mariscos y papas se cocinan durante horas bajo tierra, entre piedras calientes y hojas de nalca. El ritual se celebra en el patio central del hotel, con música folklórica en vivo y los huéspedes alrededor del fogón comunitario. Es la forma más directa de entender dónde estás.

El bar suma su parte con cócteles que incorporan frutas y hierbas de la Patagonia. El pisco sour con calafate, la baya tarta típica del sur, es la versión chilota del clásico.

AVENTURA EN CADA TARIFA

Todo está incluido en la tarifa base: senderismo, kayak de mar, recorridos en lancha y cabalgatas guiadas por los alrededores. Los huéspedes también pueden recolectar almejas y mejillones en la costa del hotel, y explorar los mercados locales de la isla. La idea es que cada día tenga un destino diferente y que el paisaje —con sus bosques, bahías y colinas verdes— sea el protagonista.

El spa complementa las actividades con dos salas de tratamientos, sauna, piscina interior climatizada y una piscina infinita al aire libre. Entre las opciones de tratamiento sobresale el masaje con piedras calientes, las mismas que se usan para cocinar el curanto: una coherencia casi poética entre el cuerpo y la cultura.

LOS DETALLES QUE IMPORTAN

Refugia Chiloé opera de octubre a mayo, durante el verano austral. Las tarifas por persona parten desde 827 dólares por noche en modalidad todo incluido. El hotel no pertenece a ningún programa de puntos ni cadena internacional: es un proyecto familiar, gestionado por la misma familia estadounidense-chilena que tiene a su cargo Portillo, el legendario resort de ski en los Andes.

Para quienes buscan un hotel en Chiloé que no se parezca a nada conocido, Refugia es exactamente eso: un refugio en el sentido más literal. Lejos, auténtico y sin necesidad de pedir disculpas por serlo.