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El lago del desierto. Lake Powell, donde el agua y el cañón crean un paisaje de otro mundo

Lake Powell: el lago entre cañones de Arizona y Utah

Fotografía|surfair
En pleno desierto del suroeste norteamericano, un lago de aguas turquesas se abre paso entre paredes de roca roja que parecen arder bajo el sol de la tarde. Lake Powell Arizona – Utah es uno de esos destinos que desafían toda expectativa: un espejo de agua gigante rodeado de cañones, playas escondidas y un cielo nocturno que parece sacado de una película. Y, sin embargo, pocos viajeros del mundo lo tienen en su lista.

UN ESCENARIO IMPOSIBLE EN MEDIO DEL DESIERTO

Lake Powell no es un lago natural en el sentido estricto: se formó a partir de la represa Glen Canyon sobre el río Colorado, completada en 1966. Con más de 3.000 kilómetros de costa —más que toda la costa oeste de Estados Unidos— y decenas de brazos que se internan entre paredes de arenisca naranja y roja, el lago ofrece una diversidad de paisajes que asombra incluso a los viajeros más experimentados.

La mejor manera de vivirlo es sobre el agua. Las casas flotantes son la opción icónica: despertarse con el lago en calma reflejando las paredes del cañón, desayunar en la cubierta y pasar el día explorando bahías secretas a las que solo se llega en embarcación. Es posible alquilar casas flotantes, wakeboats y kayaks a través de Lake Powell Resorts & Marinas, aunque en temporada alta conviene reservar con bastante anticipación.

QUÉ HACER MÁS ALLÁ DEL AGUA

El desierto que rodea el lago tiene tanto para ofrecer como el agua misma. Los senderos que atraviesan los cañones de ranura revelan perspectivas panorámicas sobre los canales del lago, con la arenisca brillando en tonos que van del naranja al violeta según la hora del día. Las excursiones al Antelope Canyon, cercano a la localidad de Page en Arizona, son imperdibles: sus corredores de piedra esculpida por el agua filtran rayos de luz que crean imágenes de una belleza casi irreal. Los tours se agotan con rapidez, así que conviene reservar con antelación.

Otro punto obligado es Horseshoe Bend, a pocos minutos en auto desde la marina. Desde un mirador en altura, el río Colorado describe una curva perfecta en forma de herradura entre paredes de cañón de casi 300 metros. Es uno de los paisajes más fotografiados del suroeste norteamericano, y con toda la razón.

NOCHES SIN LUZ ARTIFICIAL

Una de las experiencias más sorprendentes de Lake Powell no sucede de día, sino de noche. La escasa contaminación lumínica de la región convierte el firmamento en un espectáculo extraordinario. La Vía Láctea es visible a simple vista durante casi todo el año, y desde una casa flotante anclada en una bahía tranquila, la sensación de estar suspendido entre el reflejo del agua y el cielo estrellado es imposible de olvidar.

La temporada ideal para visitar va de abril a septiembre. En primavera y otoño, el calor del desierto es más manejable y hay menos turistas. En verano, las temperaturas pueden superar los 40°C, pero eso convierte cada salto al lago en una recompensa inmediata. Para llegar, la opción más práctica es volar hasta Phoenix y conectar con el pequeño aeropuerto de Page, en Arizona, desde donde el lago queda a pocos minutos en auto.