Fotografía | @marriottmenahousecairo
El Mena House Golf Course está ubicado junto a las Grandes Pirámides de Guiza. Un escenario donde los fairways verdes conviven con 4.500 años de historia y una de las vistas más icónicas del planeta.
Inaugurado en 1899, este campo de nueve hoyos formó parte de antiguos terrenos de caza reales y del histórico Mena House, un lugar que durante décadas recibió a realeza y figuras influyentes de todo el mundo.

CUANDO EL DEPORTE SE ENCUENTRA CON LA HISTORIA
Hablar de Mena House Golf es hablar de una experiencia que trasciende al deporte. No se trata solo de jugar al golf, sino de hacerlo frente a uno de los conjuntos arquitectónicos más importantes de la humanidad.
Cada golpe se da con las pirámides como telón de fondo, recordando que el paso del tiempo puede ser, al mismo tiempo, inmenso y presente.
Pocos campos en el mundo pueden ofrecer una relación tan directa entre paisaje, historia y arquitectura. Acá, el contraste es absoluto: césped perfectamente cuidado, palmeras y bunkers dialogan con monumentos milenarios de piedra, creando una postal que parece detenida en el tiempo.

UN LEGADO QUE COMIENZA A FINES DEL SIGLO XIX
La apertura del campo a fines del siglo XIX no fue casual. En plena era del turismo de lujo y los grandes viajes, Egipto se consolidaba como un destino de fascinación global.
El Mena House, originalmente concebido como residencia privada, se transformó rápidamente en un punto de encuentro para viajeros distinguidos, diplomáticos y miembros de la realeza europea.
El golf llegó como una extensión natural de ese estilo de vida: exclusivo, elegante y profundamente ligado al entorno. Así, el campo de nueve hoyos se integró al paisaje como un símbolo de una época en la que viajar también era una forma de prestigio cultural.

UNA EXPERIENCIA ÚNICA EN ESCALA MONUMENTAL
Hoy, Mena House Golf es considerado uno de los campos más icónicos del mundo, no por su tamaño ni por su complejidad técnica, sino por su localización irrepetible.
Las vistas ininterrumpidas a las pirámides convierten cada recorrido en una experiencia sensorial, donde el silencio del desierto y la monumentalidad del entorno marcan el ritmo del juego.
No hay artificios ni excesos: el verdadero lujo está en el contexto. Jugar al golf con la historia a pocos metros redefine la idea de exclusividad y demuestra que, a veces, el mayor valor no está en lo nuevo, sino en lo eterno.
UN ÍCONO QUE SIGUE VIGENTE
Más de un siglo después de su inauguración, el campo mantiene intacto su espíritu original. Lejos de perder relevancia, se convirtió en un símbolo de cómo el patrimonio, el paisaje y el turismo de alto nivel pueden convivir sin imponerse unos sobre otros.
En un mundo donde los destinos buscan constantemente sorprender, Mena House Golf lo logra sin necesidad de reinventarse. Su fuerza está en el lugar que ocupa, en la historia que lo rodea y en esa vista imposible de replicar que lo convierte en una experiencia verdaderamente única.
Un campo de golf frente a las pirámides no es solo una rareza: es una prueba de que el tiempo, cuando se respeta, puede jugar a favor del diseño, el deporte y la emoción.
















