Fotografía| Guided Istanbul Tours
Un templo dedicado a una misteriosa religión del Imperio Romano podría convertirse en el próximo sitio Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Se trata del templo de Mitra en Turquía, ubicado dentro de Zerzevan Castle, un complejo arqueológico en el sureste del país que alberga uno de los santuarios mitraicos mejor preservados del mundo antiguo. El Comité del Patrimonio Mundial se reunirá en julio de 2026 para revisar las candidaturas, y las posibilidades de esta joya turca son más que alentadoras.
UN CULTO ENVUELTO EN SECRETO
La religión mitraica era tan reservada que sus rituales jamás fueron documentados públicamente. Originada en Irán y dedicada a un antiguo dios solar indo-persa, se extendió por todo el mundo romano entre los siglos I y IV antes de ser prohibida con la expansión del cristianismo. Su carácter secreto —exclusiva para hombres— hizo que durante siglos se creyera que sus ritos estaban perdidos para siempre.
El santuario descubierto en Zerzevan Castle en 2017 cambió esa historia. Imágenes de toros talladas en las paredes, ganchos para sacrificios suspendidos del techo y vasijas diseñadas para recoger sangre revelaron la intensidad de los rituales practicados allí. Según el arqueólogo Aytaç Coșkun, director de las excavaciones en la Universidad de Dicle, las ceremonias se realizaban en total secreto y la información solo se compartía entre los iniciados.
LO QUE REVELAN LAS EXCAVACIONES
Desde que comenzaron los trabajos en 2014, el equipo exploró alrededor de 24 hectáreas del castillo. Entre los hallazgos más destacados: una torre de vigilancia de casi 18 metros de altura, restos de murallas que alguna vez alcanzaron los 14 metros, y un sofisticado sistema hidráulico con 63 cisternas subterráneas que los arqueólogos califican como una verdadera maravilla de ingeniería antigua.
Pero el sitio no se agota en el templo de Mitra en Turquía. El sureste del país concentra una red de 25 sitios arqueológicos conocida como Taş Tepeler —las Colinas de Piedra— que están redefiniendo la comprensión del origen de la civilización. Hace 12.000 años, 7.000 años antes que Stonehenge, los habitantes de esta región ya construían asentamientos permanentes, cultivaban y erigían monumentales lugares de culto.
UNA REGIÓN QUE VALE EL VIAJE
El sureste turco es también tierra de contrastes culturales y gastronómicos. En Mardin, los mercados de piedra caliza ofrecen jabones artesanales, trabajos en plata y textiles en calles empedradas que suben en escalera. En Şanlıurfa, considerada la ciudad natal de Abraham, peregrinos y familias visitan las cuevas, santuarios y estanques con carpas que marcan episodios de su leyenda.
Y Gaziantep, nombrada Ciudad de la Gastronomía Creativa por la UNESCO, tentará a los viajeros con sus kebabs ahumados, pasta de pistachos y el baklava más hojaldrado del mundo. Su Museo de Mosaicos de Zeugma registró cifras récord de visitantes en 2025, con pisos decorados del siglo II rescatados de las aguas durante la construcción de una represa cercana.
EL TREN QUE CONECTA EL PASADO
Como señal de que algo está cambiando en esta región, este año regresa el Expreso de Mesopotamia, el tren nocturno que cubre más de 1.000 kilómetros entre Ankara y Diyarbakır en 24 horas, con paradas en sitios históricos. Un viaje que no es solo traslado: es una inmersión directa en la cuna de la civilización, justo cuando el mundo empieza a descubrirla.
















