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El secreto de los Alpes. Por qué el Valle de Gastein es el destino del verano europeo

Valle de Gastein: senderismo y termas en los Alpes austríacos

Fotografía|salzburgerland.com
A 80 kilómetros de Salzburgo, escondido entre las cumbres de los Alpes austríacos, el Valle de Gastein guarda un secreto que pocos viajeros conocen: en verano, cuando la nieve se retira, se convierte en uno de los paisajes más impresionantes de Europa. Prados en flor, aguas termales y más de 600 kilómetros de senderos esperan a quienes saben dónde mirar.

DE PISTAS DE SKI A SENDEROS FLORIDOS

Cuando llega mayo y la nieve empieza a derretirse, el Valle de Gastein vive una transformación silenciosa. Las laderas que en invierno son pistas de esquí se cubren de flores silvestres y se convierten en senderos para caminatas a cualquier ritmo. El valle, enclavado en el borde norte del Parque Nacional Hohe Tauern, tiene tres pueblos principales —Bad Gastein, Dorfgastein y Bad Hofgastein— y todos funcionan como puntos de partida para explorar las montañas que los rodean.

La apuesta más ambiciosa es ascender hasta la cumbre de Türchlwand, a 2.577 metros de altura, desde donde se divisan los glaciares del Großglockner, la montaña más alta de Austria con sus 3.798 metros. No hace falta ser un alpinista experto: guías locales acompañan la excursión y el recorrido, aunque desafiante, es accesible para quienes tienen buena condición física.

EL PLACER DE LAS AGUAS TERMALES

Después de una jornada intensa en la montaña, el Valle de Gastein tiene la respuesta perfecta: aguas termales que brotan del pie del monte Graukogel y que los europeos del siglo XIX ya llamaban «la cura». Hoy, el complejo Alpentherme reúne piscinas naturalmente calentadas a entre 32 y 36 grados en un entorno de cuatro hectáreas con vistas a los picos nevados. Una experiencia que combina bienestar y paisaje de forma difícil de superar.

No es casualidad que la aristocracia europea eligiera este rincón de Austria para recuperarse y descansar. La tradición del agua como medicina sigue viva, pero hoy convive con saunas finlandesas panorámicas, lagos naturales para nadar y una infraestructura de spa que no tiene nada que envidiarle a destinos más conocidos.

MÁS QUE SENDERISMO

El valle tiene mucho más para ofrecer. Las rutas en e-bike por el valle de Angertal permiten subir con facilidad y bajar disfrutando del viento entre los bosques alpinos. Los fines de semana de luna llena, un ex guardaparques dirige caminatas nocturnas por los prados de altura: una experiencia que mezcla silencio, estrellas y relatos sobre el paisaje. También hay paseos guiados con herboristas, sesiones de yoga al aire libre y baños en lagos de agua fría entre bosques centenarios.

Para quienes viajan tanto por la mesa como por los senderos, el restaurante Aiche —instalado en una casa del siglo XV que data de la época de la fiebre del oro en Gastein— propone una cocina austríaca contemporánea con ingredientes del valle. El fin de semana se completa con strudel casero y café en las terrazas del pueblo.

CÓMO LLEGAR Y CUÁNDO IR

La mejor época para visitar es entre junio y septiembre. El acceso desde Argentina requiere vuelo hasta Salzburgo y, desde allí, 25 minutos en bus hasta la estación central más una hora y diez de tren hasta Bad Hofgastein. Una vez en destino, el Guest Mobility Ticket —gratuito para turistas desde 2025— cubre todos los transportes locales. Para alojarse, el Post Post Hotel, instalado en un edificio de 1421 que fue oficina de correos, tiene habitaciones desde 169 euros con desayuno.

Un valle que en verano se convierte en otra cosa. Eso, en Europa, cada vez es más raro.