Fotografía| Mareike Schadach / Fernweh motive
A pocos kilómetros de las icónicas islas Lofoten, existe un archipiélago que casi nadie pronuncia bien y que aún menos turistas visitan: Vesterålen. Con 1.330 islas dentro del Círculo Ártico, este rincón de Noruega desafía toda expectativa: en lugar de tundra congelada, ofrece montañas verdes, playas de arena blanca y aguas templadas por la Corriente del Golfo donde los orcas nadan todo el año. Es, sin exageraciones, uno de los destinos más sorprendentes de Europa.
UN PAISAJE QUE NO DEBERÍA EXISTIR
La geografía de Vesterålen parece un error cartográfico. Un lugar tan adentrado en el Ártico debería estar cubierto de hielo, pero la Corriente del Golfo lo transforma en un paisaje improbable: praderas silvestres, amapolas árticas y costas frecuentadas por ballenas durante todo el año. Los avistamientos de orcas, cachalotes, ballenas jorobadas y minkes son posibles en cualquier mes, algo único en todo Noruega.
Lo que distingue a Vesterålen de sus vecinas Lofoten —ya convertidas en un destino masivo— es justamente su anonimato. Las rutas de senderismo están libres de multitudes, los pueblos de pescadores conservan su autenticidad y los locales te miran con la mezcla justa de sorpresa y orgullo cuando aparecés por ahí. El archipiélago lleva el apodo de «el paraíso del senderista» con total modestia.
DIEZ KILÓMETROS Y UN MUNDO DISTINTO
La isla de Hadseløya concentra algunas de las mejores rutas de trekking del archipiélago. Una caminata de casi diez kilómetros atraviesa bosques de abedul y picea, mesetas cubiertas de frutos del bosque —arándanos, moras árticas, camemoros que se comen directo del arbusto— y dos cumbres consecutivas: el mítico Nilssvensktinden y el Motinden, desde donde, mirando al oeste, no hay tierra firme hasta Groenlandia.
El guía local Robin Bolsøy, que abandonó el archipiélago para estudiar y regresó sin dudarlo, resume la experiencia mejor que cualquier folleto turístico: la clase de silencio que tienen ahí no es normal. Pero todos lo necesitamos.

LOS PERSONAJES QUE HACEN EL LUGAR
Vesterålen tiene el tipo de habitantes que convierten un viaje en una historia. En el pub Rødbrygga —abierto desde 1906 en el pueblo de Stokmarknes— el dueño Bjørn lleva tatuajes que resumen toda su identidad: un oso polar en un brazo (Bjørn significa «oso» en noruego), una jarra de cerveza en el otro. Es fanático del Leeds United. En el Ártico noruego.
Un poco más arriba, el jubilado Bent Ebeltoft construye a puro pico y pala un parque de mountain bike gratuito para toda la comunidad. «Tomé la pala y empecé», dice. «Estaba jubilado, ¿qué iba a hacer? ¿Sentarme en el sofá?». Bent aprendió snowboard a los 65 años y sale a pedalear bajo el sol de medianoche. Su filosofía de vida cabe en una frase: mantenerse ocupado y no tendrás tiempo para morirte.
CÓMO LLEGAR Y DÓNDE QUEDARSE
La aerolínea regional Widerøe conecta Stokmarknes —la ciudad principal de Hadseløya— con Tromsø y Bodø, ambas accesibles desde Oslo y otras ciudades europeas. Para el alojamiento, el Quality Hotel Richard With en Stokmarknes ofrece habitaciones desde 1.509 NOK (alrededor de 117 libras) con desayuno incluido. Para las excursiones, la operadora Adventure 4 Life ofrece caminatas guiadas por la isla desde 995 NOK por persona.
Vesterålen no te va a recibir con aeropuertos modernos ni restaurantes de moda. Te va a dar algo mejor: la sensación de que llegaste antes que todos los demás.
















