Fotografía| Disney/Pixar
Treinta años después de que Woody y Buzz Lightyear cambiaran el cine para siempre, Toy Story 5 acaba de cruzar el billón de dólares en taquilla mundial. Una cifra que no es solo un número: es la confirmación de que Pixar está de vuelta.
EL REGRESO QUE PIXAR NECESITABA
Seamos honestos: los últimos años no fueron fáciles para el estudio de la lámpara. Estreno tras estreno directo a streaming, presupuestos que no se recuperaban en salas, críticas de que la magia se había diluido. Entonces llegó Toy Story 5 dirigida por Andrew Stanton —el mismo responsable de WALL·E y Buscando a Nemo— y cambió la conversación de golpe.
Con un debut de casi 160 millones de dólares en su primer fin de semana, la quinta entrega de la saga se convirtió en el estreno más grande de 2026. Hoy supera los mil millones en todo el mundo, transformándose en la novena película más taquillera de la historia de Pixar, por encima de títulos como Monsters University, Up y Los Increíbles. No está nada mal para una historia que muchos creían terminada con la entrega de los juguetes en Toy Story 4.
La película incorpora al extravagante Smarty Pants, un nuevo personaje con la voz de Conan O’Brien, que se convirtió en una de las incorporaciones más celebradas del año. Junto a Jessie —nuevamente interpretada por Joan Cusack— la pandilla completa logra algo que el cine familiar necesitaba urgentemente: emocionar a adultos y chicos por igual, sin apelar a la nostalgia barata.
ARGENTINA, EN EL TOP 10 MUNDIAL
Acá hay un dato que vale la pena destacar: Argentina figura entre los diez territorios que más aportaron a la recaudación global de Toy Story 5, con 12,7 millones de dólares. Eso la ubica por delante de Colombia, Chile y varios mercados europeos. La respuesta del público argentino no fue solo emocional — fue contundente en términos económicos.
Y tiene sentido. La franquicia de Pixar creció junto a varias generaciones de espectadores locales. Los que veían la primera en VHS hoy llevan a sus hijos a verla en el IMAX. Esa continuidad intergeneracional es exactamente lo que Toy Story 5 sabe explotar mejor que cualquier otra saga animada en actividad.
EL BILLÓN COMO PUNTO DE INFLEXIÓN
Cruzar el billón de dólares en este contexto no es una formalidad. Es una señal. En un año donde el entretenimiento familiar compite con más opciones de streaming que nunca, que un film animado convenza a la gente de pagar una entrada —y en muchos casos, una entrada premium— dice algo sobre la calidad del producto y sobre la vigencia de la saga.
Pixar demostró que no necesita reinventarse: necesita volver a confiar en lo que sabe hacer. Y lo que sabe hacer, cuando está en forma, es irremplazable. Toy Story 5 no es solo el mejor estreno del año hasta ahora. Es la película que recuerda por qué seguimos yendo al cine.


























