Fotografía | cieldubaimarinahotel
Dormir cerca del cielo ya no es una metáfora. Con 365 metros de altura, 82 pisos y la pileta infinita más alta del planeta, el Ciel Dubai Marina abrió sus puertas y redefine la hospitalidad de lujo.
La torre —un nuevo hito del skyline de Emiratos Árabes— se inauguró recientemente y ya cambió las reglas del turismo premium en Medio Oriente.

UNA TORRE AGUJA QUE REDEFINE EL SKYLINE
Dubai suma un nuevo récord. A metros del puerto deportivo, un volumen de vidrio y acero se eleva en forma de aguja sobre un terreno triangular y desplaza a los gigantes Gevora Hotel y JW Marriott Marquis.
El diseño es obra del estudio NORR, referente absoluto en la región, que imaginó una silueta estilizada capaz de soportar vientos desérticos, cambios térmicos extremos y un tráfico turístico que no deja de crecer.
Detrás del proyecto están The First Group y China Railway Construction Corporation, que invirtieron más de u$s 700 millones para construir una pieza icónica que combina arquitectura, ingeniería y una ambición muy Dubai: siempre ir por más.
Con 1.042 habitaciones y suites distribuidas en 82 niveles, el hotel apunta a viajeros de lujo, ejecutivos y también a inversores globales que miran a Oriente Medio como una plaza cada vez más rentable.

LA PILETA MÁS ALTA DEL MUNDO Y VISTAS DE 360°
El imán visual del rascacielos vive en el nivel 76: una pileta infinita que ya funciona y se perfila como una de las fotos más buscadas de la ciudad.
Desde allí se observan el Golfo Pérsico, Palm Jumeirah y la geometría perfecta del puerto deportivo. El sector incluye un restaurante y un bar panorámico diseñados para eventos exclusivos y noches que terminan sobre el cielo.
Si la altura impresiona, el piso 81 lleva la experiencia más arriba con el Ciel Observatory Lounge, un mirador circular que ya recibe visitantes y turistas que buscan vistas de 360 grados del horizonte.
En la azotea, un sky lounge corona la torre con tragos, música y una programación pensada para residentes, viajeros e influencers.

INTERIORES WABI-SABI Y 12 JARDINES VERTICALES
Aunque la torre es pura exuberancia, su interior apuesta por el equilibrio: líneas limpias, calma visual y una filosofía wabi-sabi reinterpretada en clave contemporánea.
Las habitaciones —a partir de 30 metros cuadrados— adoptan una estética minimalista con tonos grises y beige, iluminación regulable y ventanales de piso a techo que enmarcan la ciudad como si fuera una galería.
El corazón del edificio es un atrio central de 300 metros, que conecta niveles con terrazas escalonadas, ventilación natural y 12 jardines verticales distribuidos entre áreas comunes, restaurantes y zonas de descanso.
La propuesta gastronómica también es protagonista: ocho restaurantes, entre ellos tres de la firma Tattu —símbolo de la cocina asiática moderna— que ocupan los pisos 74, 76 y 81.
West 13 suma influencias mediterráneas, East 14 ofrece cocina internacional y Risen Café & Bakery aporta un toque local con panadería artesanal.
En el nivel 61, el spa y el gimnasio funcionan las 24 horas con vistas al mar. Los huéspedes, además, pueden acceder al exclusivo Soluna Beach Club, a solo 15 minutos, con playa privada, piscina y servicios de primer nivel.
















