Fotografía | Gavriil Papadiotis
En Kensington, Londres, una escalera roja suspendida introduce un gesto contemporáneo en una vivienda de arquitectura georgiana. El proyecto de Michaelis Boyd combina detalles históricos con una estructura de acero perforado que convierte la circulación entre pisos en el centro visual del interior.
UNA ESCALERA ROJA SUSPENDIDA ENTRE ARTE Y ARQUITECTURA
La referencia para su diseño fue Staircase-III, una instalación del artista surcoreano Do Ho Suh exhibida en la Tate Modern. Su aparente ingravidez inspiró una pieza que incorpora esa experiencia a la escala cotidiana de una casa.

Desarrollada junto con Diapo y Webb Yates Engineers, la escalera cuelga de la estructura superior y parece flotar sobre el living. Los tramos y las barandas están realizados con placas de acero de cinco milímetros de espesor, perforadas y terminadas en rojo intenso. La continuidad del material refuerza su carácter escultórico.
Las pequeñas aberturas permiten que la luz atraviese el metal y aligeran su presencia. Según la iluminación y el punto de vista, la superficie adquiere distintos grados de transparencia, haciendo visible la relación entre la estructura y el espacio que la rodea.

UNA REFORMA QUE CONECTA LA VIDA FAMILIAR
La historia de la intervención comenzó en 2010, cuando Michaelis Boyd unió dos departamentos existentes. Más adelante, el estudio volvió a trabajar en la propiedad para incorporar decisiones que acompañaran la personalidad creativa de sus habitantes.
Con 350 m² distribuidos en tres niveles, la vivienda reúne cuatro dormitorios y espacios sociales abiertos. Uno de los objetivos fue conservar la conexión entre ambientes que la familia disfrutaba al vivir en departamentos, adaptándola a una organización vertical.

LUZ, MADERA Y DETALLES DE ÉPOCA
Los pisos de roble, las molduras y los paneles de pared aportan una base cálida a la intervención. Sobre ese fondo, el acero rojo establece un contraste con los elementos tradicionales.
Las divisiones de vidrio con perfilería metálica delimitan sectores sin interrumpir la entrada de luz. Así, el escritorio y los ambientes de encuentro mantienen una relación visual que acompaña la búsqueda de apertura del proyecto.

EL DISEÑO COMO PARTE DE LA EXPERIENCIA COTIDIANA
La escalera concentra la identidad de la reforma: resuelve una conexión necesaria y, al mismo tiempo, modifica la percepción del interior. Su estructura suspendida permite incorporar una presencia de gran intensidad visual sin cerrar el espacio con un volumen macizo.

El resultado lleva una referencia artística al uso diario. Subir, bajar y atravesar el living se convierten en distintas formas de experimentar una misma pieza arquitectónica.
























