Por | Court Estudio, Lira y Tuckermann Arquitectos | Fotografía | Denise Heirman
Habitar no es ocupar un espacio, sino construir una experiencia. Bajo esta premisa, Pueblo la Dehesa propone una nueva forma de entender la vivienda en renta, donde la calidad del entorno, los recorridos y la relación con el paisaje definen el valor del habitar por sobre la superficie construida.

El encargo surge en el marco de un concurso privado de arquitectura, que convocó a tres oficinas a desarrollar una propuesta innovadora de single-family rental, integrando arquitectura, interiorismo y paisajismo. La exigencia de materializar el proyecto en escala real, completamente ejecutado y emplazado en su terreno definitivo, trasladó el desafío desde la representación hacia la experiencia directa, obligando a resolver con precisión aspectos espaciales y constructivos.

El proyecto —»Pueblo La Dehesa»— se concibe como un sistema espacial inspirado en las tramas orgánicas de pueblos medievales, donde el recorrido no es lineal, sino una secuencia de descubrimientos. Esta lógica construye un habitar dinámico, en el que cada desplazamiento revela nuevas relaciones entre apertura e intimidad, entre lo colectivo y lo individual.

La implantación responde directamente al sitio: el conjunto se eleva levemente sobre la cota natural, minimizando la intervención del terreno y liberando el suelo para la consolidación de un parque continuo. Esta operación no solo preserva la topografía, sino que convierte el paisaje en el principal articulador del proyecto.

La totalidad del conjunto se orienta hacia el oriente, capturando las vistas al valle de La Dehesa y a la cordillera, integrando el entorno como parte activa de la experiencia cotidiana.
La circulación se resuelve exclusivamente de manera peatonal, mediante pasarelas elevadas que acompañan el relieve natural. Esta decisión elimina la presencia del automóvil, concentrándolo en el acceso, y permite construir un ambiente silencioso, seguro y centrado en la escala humana. El recorrido se transforma así en un elemento estructurante del proyecto, promoviendo una desconexión progresiva de la lógica urbana.

Formalmente, el sistema se compone de volúmenes simples y modulares, capaces de agruparse o separarse según distintas configuraciones. Esta flexibilidad permite generar diversidad dentro de una lógica unitaria. La arquitectura pone en valor los espacios intermedios —patios, terrazas y vacíos— como verdaderos articuladores del habitar, ampliando la percepción de unidades de superficie acotada.

La materialidad y sistema constructivo prefabricado en paneles de hormigón, responde a criterios de eficiencia, durabilidad y bajo mantenimiento, mediante una paleta acotada de materiales nobles que aportan continuidad y calidez. A nivel constructivo, Pueblo la Dehesa privilegia soluciones pasivas: dobles alturas, variaciones volumétricas y ventilación cruzada que optimizan el comportamiento térmico, reduciendo la dependencia de sistemas artificiales.

Se desarrollan tres tipologías de vivienda, que integran estar, comedor, cocina americana, uno o dos dormitorios y dos baños. La organización interior busca máxima eficiencia sin sacrificar calidad espacial, incorporando altura, luz natural y relaciones visuales que expanden la experiencia del espacio.

El paisajismo, compuesto por especies nativas de bajo requerimiento hídrico, se diseña como una extensión del proyecto arquitectónico, aportando sombra, privacidad y distintas atmósferas. No es un complemento, sino parte esencial del sistema de habitar.

FICHA TÉCNICA
Arquitectura: Court Estudio, Lira y Tuckermann Arquitectos.
Ubicación: Lo Barnechea, Chile.
Año: 2025.
Área: 5294 m².
Fotografía: Denise Heirman.

























