Fotografía | @gucci
Hay campañas que hablan de ropa, y hay campañas que hablan de algo más difícil de nombrar: de la relación íntima que se construye entre una persona y el objeto que elige llevar consigo. «Beauty and the Bag», la nueva campaña de Gucci, pertenece a esta segunda categoría.
La maison italiana convocó a dos figuras icónicas del universo fashion para protagonizar esta propuesta visual: Kate Moss y Emily Ratajkowski.
Cada una aparece junto a una cartera específica de la casa, y no es un detalle menor: la elección no parece arbitraria. Moss porta el Borsetto; Ratajkowski, el Giglio. Dos bolsos, dos personalidades, una misma obsesión por la forma perfecta.

Las imágenes fijas fueron captadas por el dúo Mert and Marcus, responsables de algunas de las fotografías de moda más influyentes de las últimas décadas.
Su mirada construye retratos donde la bolsa no es un complemento sino un protagonista con peso propio. En paralelo, el director Bardia Zeinali llevó la campaña al movimiento: en su video, las carteras parecen cobrar vida alrededor de Moss y Ratajkowski, como si existieran en una órbita propia.
El Borsetto se ofrece en canvas GG, gamuza marrón y cuero negro. El Giglio, por su parte, aparece en marrón oscuro, negro y canvas con el monograma clásico de la casa.

Ambos modelos reflejan ese equilibrio propio de Gucci entre el minimalismo contenido y la declaración de estilo más explícita: depende, siempre, de quién lo lleve.
En un momento donde el universo del lujo busca reafirmar su identidad más allá de las tendencias efímeras, Gucci apuesta por lo duradero: el vínculo entre una mujer y su cartera.
No como objeto de status, sino como extensión de carácter. «Beauty and the Bag» lo dice sin rodeos: la belleza está en el bolso, sí, pero sobre todo en quien lo elige.

























