En el sur de Chile hay casas donde el agua de la ducha cayó del cielo, la luz viene del sol y las aguas residuales vuelven al suelo filtradas por lombrices. Son los proyectos de ZeroCabin, una firma que diseña y construye viviendas para reducir al mínimo la dependencia de servicios externos. Su propuesta combina arquitectura bioclimática, tecnologías de abastecimiento y espacios a medida, desde un refugio de vacaciones hasta una residencia permanente.

La relación con el entorno comienza antes de levantar la casa. La orientación, la pendiente y las condiciones del terreno intervienen en las decisiones de diseño, junto con la distribución interior y las necesidades energéticas de quienes van a vivir allí. Cada proyecto busca encontrar un equilibrio entre confort, consumo y recursos disponibles.

ZEROCABIN: DISEÑAR A PARTIR DEL ENTORNO
La propuesta arquitectónica incorpora estrategias para aprovechar la luz natural y mejorar el comportamiento térmico de las viviendas. La orientación y la aislación forman parte de un mismo planteo: crear interiores confortables con una demanda energética reducida.

Entre las soluciones constructivas utilizadas por ZeroCabin aparece el sistema timber frame, basado en una estructura de madera, combinado con una envolvente de alta aislación. El diseño se adapta al terreno y al estilo de vida de cada cliente, por lo que la distribución y las terminaciones pueden variar entre proyectos.
Esta flexibilidad también se refleja en la escala. La firma contempla tanto unidades compactas como casas familiares con varios dormitorios, y dimensiona los sistemas de abastecimiento según los requerimientos de sus habitantes.

REGENERACIÓN DE SUELO Y TECNOLOGÍAS
La autonomía se plantea desde el inicio del proyecto. Paneles solares, baterías, captación y sanitización de agua de lluvia, equipos para producir agua caliente y soluciones de calefacción pueden integrarse de acuerdo con las condiciones de cada ubicación y el presupuesto disponible.

El tratamiento sanitario también forma parte de esa planificación. ZeroCabin utiliza el sistema Tohá, un proceso de filtración biológica con lombrices para tratar las aguas residuales. Según el proyecto, incorpora además reutilización de aguas negras para regeneración de suelo y grises como recurso destinado al riego.

El funcionamiento de estas viviendas requiere ajustar el consumo a los ciclos del entorno. La cantidad de lluvia, la radiación solar y la demanda doméstica determinan la disponibilidad de agua y energía. Por eso, el diseño de los sistemas y los hábitos cotidianos tienen un papel central en el grado de autonomía que puede alcanzar cada casa.

REFUGIOS EN EL PAISAJE CHILENO
Los proyectos construidos permiten ver cómo estas ideas se traducen en espacios concretos. ZC Krul, ubicada en la costa de la bahía de Puerto Montt, cuenta con 80 m² interiores, dos pisos, altillo y 60 m² de terrazas. El living, el comedor y la cocina comparten un ambiente integrado, acompañado por tres dormitorios y dos baños.

En la Región de Los Lagos, Refugio Ventisquero reúne 90 m² interiores y 70 m² de terrazas. La vivienda incorpora aislación de lana de oveja y un sistema de almacenamiento de agua de lluvia de 10.000 litros. Por su parte, ZC Punucapa, en una zona rural de Valdivia, suma una oficina a su programa de dos dormitorios, dos baños y altillo.
UNA CASA PARA CADA FORMA DE HABITAR
Residencias permanentes, casas de vacaciones y proyectos turísticos forman parte de las posibilidades que trabaja la firma. El proceso contempla la evaluación del entorno, el diseño y la construcción, con acompañamiento desde la preparación del terreno hasta la entrega.

La propuesta invita a pensar el paisaje como parte del funcionamiento de la vivienda: una relación en la que el clima, los recursos disponibles y las rutinas de sus habitantes participan de las decisiones arquitectónicas.

























