Fotografía| Vanessa Cassar /Jeremy Dionne
Menu Extra, el estudio culinario de Montreal, se atrevió a transformar una capilla franciscana en un templo de alta cocina. La propuesta: Efflorescence, una experiencia gastronómica que celebra el brutalism como escenario de ritual y contemplación.
En Montreal, donde los edificios de hormigón sin terminar conviven con la historia urbana, este proyecto encuentra su verdadero contexto: la Chapelle des Franciscains en Rosemont se convierte en el corazón de una cena inmersiva.

CUANDO EL HORMIGÓN HABLA
La arquitectura brutalista de Montreal no es accidental — es parte de su identidad. Menu Extra eligió este lenguaje visual para crear una experiencia donde la materiality cruda del hormigón dialoga con la sofisticación culinaria.
Los techos abovedados y las paredes monolíticas no son simples decorado: son el personaje principal que inspira contemplación y presencia. «.

EL ESPACIO TOMA FORMA
Imaginá una mesa de 12 metros de largo, la pieza central del evento. Cubierta con tela verde chartreuse, con un motif de diamantes ahuecados que refleja la geometría del techo.
En su centro: una caja de luz de acrílico fluted llena de plantas vivas, diseñada para evocar el boreal forest canadiense. Alrededor, sillas de aluminio diseñadas especialmente por LESORR para complementar el entorno crudo. Cada detalle respira intención.
Los stands de acero exhibían los ingredientes estrella: scallops de las Magdalen Islands, lobster de Nueva Escocia, cítricos cultivados en Laval.
No era solo comida: era un acto de revelación. La identidad gráfica, creada por Menu Extra junto al estudio Martha, amplifica el concepto con tipografía alargada que referencia la geometría del espacio.

SONIDO, LUZ Y MOVIMIENTO
Menu Extra coreografió cada momento. Una campana guiaba a los comensales a sus asientos — un llamado a la oración que marca el comienzo del rito.
El sonido ambiente, creado por el artista KROY, se combina con speakers futuristas diseñados por MYCOAUDIO exclusivamente para el evento. Las toallitas aromáticas de servicio, los rastros de humo perfumado acompañando cada plato. Todo responde a una dramaturgia pensada.
Francis Blais, chef ejecutivo y cofundador de Menu Extra, creó un menú arraigado en la temporada. Alexis Demers, sommelier y cofundador, seleccionó los vinos para potenciar cada paso. Amanda Prow, como creative producer, aseguró que cada interacción entre comensales fuera un descubrimiento, un momento irrepetible que solo existe en ese tiempo, en ese espacio.

























