Por | Seiro Arquitectos | Fotografía | César Belio
«La inspiración viene del cielo, habita y desciende al estudio, donde toma forma», explica uno de los propietarios de Casa Sombras. Esta imagen poética sintetiza la organización de una vivienda que convierte un desnivel de más de 15 metros en una secuencia de contemplación, descanso y creación.

Ubicada en Cerro del Vigía, sobre una de las colinas más elevadas de Zihuatanejo, Casa Sombras se abre hacia la bahía y el océano Pacífico. El proyecto fue concebido como residencia permanente para una pareja vinculada con las disciplinas creativas que, después de recorrer distintas ciudades de México, eligió Zihuatanejo para establecer su hogar definitivo.

El encargo incluía tres recámaras, un estudio de arte, espacios para la lectura y el entretenimiento audiovisual, así como una amplia área social articulada alrededor de la cocina. Los propietarios deseaban una arquitectura de líneas limpias y una composición sobria, pensada como una pieza de autor en la que cada elemento respondiera a una intención concreta.

La pronunciada pendiente del terreno, con una diferencia superior a 15 metros entre la calle de acceso y la calle inferior, determinó la organización del proyecto. La respuesta consistió en distribuir el programa en tres niveles sin que la vivienda fuera percibida como un volumen de esa altura.
Desde la calle, la fachada ciega predominante protege la privacidad y presenta una composición de un solo nivel. El volumen superior parece descansar sobre el resto de la estructura como una pieza colocada sobre un pedestal, mientras la mayor parte de la vivienda desciende hacia el paisaje.

Al atravesar la fachada cerrada, el espacio se abre de manera repentina hacia la bahía. La sala, el comedor y la cocina forman un ambiente continuo que se prolonga hacia la terraza y la alberca infinita, haciendo que la transición entre interior, exterior y horizonte sea prácticamente imperceptible.

A partir de este nivel, una escalera conduce hacia el volumen superior, donde se encuentran la recámara principal, la biblioteca y la sala de televisión. Otra desciende hacia las recámaras de visitas y el estudio de arte. Casa Sombras se entiende como un cuerpo con mente y corazón. Arriba se concentran el descanso y la contemplación. Abajo, la creación.

El nombre Casa Sombras no proviene de sus tonalidades oscuras, sino de la necesidad de encontrar resguardo frente al intenso clima de Zihuatanejo. Los desplazamientos entre los volúmenes, los voladizos profundos, las transiciones cubiertas y las jardineras perimetrales producen sombra, filtran la radiación solar y protegen la privacidad sin interrumpir la relación con el paisaje.
La materialidad refuerza el carácter sobrio del proyecto mediante una paleta de blancos, grises, negros y tonos naturales. Los acabados de cemento pulido conservan su color original, sin pigmentos añadidos, y se combinan con mármol gris, tabique de barro, madera de parota y agregados procedentes de la región.

La piedra de río colocada individualmente en el fondo de la alberca prolonga esta relación con el entorno. Debido a la actividad sísmica de la zona, la construcción utiliza muros de carga reforzados y elementos estructurales de concreto.

Casa Sombras procura no imponerse sobre su entorno. Su altura respeta las vistas vecinas, su volumetría acompaña la pendiente y su paleta permite que la vegetación, la bahía y la luz sean los verdaderos protagonistas. Una vez habitada, la propiedad encontró su sentido en la experiencia cotidiana de sus propietarios: «Sentimos que pertenecemos aquí».

FICHA TÉCNICA
Arquitectura: Seiro Arquitectos.
Ubicación: Zihuatanejo, México.
Año: 2025.
Área: 506 metros cuadrados.
Fotografía: César Belio.

























