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Renovación integral. Sam Sacks reimagina un townhouse de Toronto

Sam Sacks reimagina un townhouse de Toronto

Fotografía| Lauren Miller
A veces la mejor forma de renovar una casa no es tirando paredes. Sam Sacks lo sabe bien: su intervención en este townhouse de Toronto de 4.600 metros cuadrados comienza con una decisión fundamental: trabajar CON la arquitectura original, no contra ella.

El resultado es una transformación que revierte décadas de obra genérica sin ser destructiva.

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El piso bajo era el mayor desafío. Un muro estructural dividía living y comedor de la cocina y family room —dos mundos bajo el mismo techo. Sacks movió la apertura existente hacia el alineamiento del living, la amplió, y cruzó el umbral con puertas bifolding de acero y cristal que funcionan cuando la casa necesita ser dos espacios. Simple, inteligente, reversible.

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SUMAR EN LUGAR DE DESTRUIR

La lógica de la renovación es clara: corrección por adición. Las habitaciones principales ganaron zócalos altos tradicionales y moldura de corona de yeso personalizada que les devuelven presencia. En cocina y family room, un cielo con vigas de roble trae coherencia. Y el piso bajo completo se unifica con parquets de roble en patrón Versalles que anclan toda la composición.

Es en los detalles de baños donde Sacks se atreve. El polvera del piso principal tiene un lavamanos pedestal de latón martillado contra paredes de yeso veneciano profundo —una pareja riesgosa que funciona porque ambos materiales comparten intención: texturas deliberadas. En el ensuite de planta alta, mármol Volakas blanco, yeso veneciano y zellige crean tensión entre lo frío de la piedra y las superficies irregulares del cerámica. La tercer planta remata en mármol verde lima.

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LA ESCALERA COMO PROTAGONISTA

La escalera fue reconstruida de cero. Balaustres genéricos dieron paso a un pasamano continuo de roble blanco y postes de metal en polvo —un detalle clave porque la escalera es visible desde múltiples niveles. Su diseño original saboteaba los objetivos arquitectónicos de cada habitación a su alrededor.

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FINALES Y PALETAS PENSADAS

En la cocina, mármol blanco domina mesas y backsplash, con grifería dorada que aporta calidez. Los armarios juegan entre blanco y madera clara. Cada material fue elegido para conversar, no para gritar.

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Lo que Sam Sacks logra aquí es escaso: una renovación que escucha antes de transformar. El townhouse Mathersfield no es un lienzo limpio donde grabar una visión personal.

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Es una conversación entre lo que estaba, lo que podría ser, y lo que merece la pena guardar. Y eso, mirá, es verdadero diseño.