Louise Trotter lleva el viaje al corazón de Venecia. No es casualidad que Bottega Veneta disponga su nueva campaña en los callejones donde creció su primer bolso, donde el tejido Intrecciato nació como un lenguaje propio. Otoño 2026 trae ese regreso: intimidad sin filtros, ciudad sin pose.
LA TELA QUE CUENTA HISTORIAS
El Intrecciato, ese patrón de entrecruzado que define la marca desde hace décadas, vuelve en toda su gloria. Pero no como nostálgia: como renovación. Madison, el bolso que lleva el nombre de la primera boutique en Nueva York, regresa con ese tejido original. Barbara y Veneta dialogan entre lo moderno y lo archival.
Fotografía cruda. El fotógrafo Chris Rhodes captura la campaña contra fondos de papel tapiz vintage y piso de terrazzo: superficies que hablan del tiempo, de las manos que tocaron esos espacios. El resultado es puro: sin lujos de estudio, con toda la honestidad de una ciudad que respira en sus objetos.

MATICES DE TEMPORADA
Los colores juegan el rol de protagonistas silenciosos. Tonos nuevos en acabados que traen el otoño europeo al acercamiento contemporáneo de Trotter. No es un simple cambio de paleta: cada tono responde a esa dualidad que tensa la colección—día y noche, privado y público, pasado y presente.

DISEÑO SIN RUIDO
La virtud de Bottega siempre fue saber cuándo quedarse callada. Esta campaña amplifica ese silencio. Los bolsos hablan. Venecia habla. Las manos que tejen hablan. El resto sobra.


























