Fotografía | Joao Paulo Soares de Oliveira
Este Departamento de 146m2 en São Paulo, proyectado por la arquitecta Flávia Campos y la diseñadora de interiores Sandra Paes, integra ambientes, valoriza materiales naturales y expresa la rutina afectiva de una pareja joven que espera a su primer hijo.

Un antiguo departamento fue transformado en un verdadero refugio contemporáneo, diseñado para reflejar la personalidad y el estilo de vida de una pareja joven que se prepara para la llegada de su primer bebé.
El proyecto de la arquitecta Flávia Campos en colaboración con la diseñadora de interiores Sandra Paes parte de una premisa sensible: unir confort, practicidad y estética para construir un hogar moderno, afectivo y pensado para recibir.

Con espacios fluidos y una atmósfera acogedora, el departamento fue planificado a partir de referencias naturales y de una paleta equilibrada de tonos tierra, verdes, azules y neutros que evocan calma y sofisticación. Madera natural, carpintería en tonos oscuros, textiles como lino y terciopelo, fibras y herrería negra componen un conjunto que mezcla contemporaneidad con toques escandinavos, logrando una decoración liviana y funcional.

Apenas se ingresa, sorprende la amplitud. Cocina, living y balcón se conectan en un único flujo, reforzado por el mismo piso en todo el espacio. Las mesadas de la cocina y del área gourmet fueron realizadas con la misma piedra, generando continuidad visual y una estética coherente. Un extenso panel de madera reviste la pared principal, aporta calidez y disimula puertas de manera elegante, dialogando con ese contrapunto entre lo natural y lo moderno que atraviesa todo el proyecto.
En el living, un gran sofá azul funciona como pieza clave, creando un eje cromático que vincula todos los ambientes integrados. Contrasta con el mueble negro del home, que a su vez dialoga con la carpintería del balcón gourmet y con la herrería presente en los rieles y en la composición de la cocina. Esta conversación entre negro, madera y texturas aporta identidad y le imprime personalidad al conjunto.

La mesada de la cocina, sostenida por una estructura de hierro que envuelve una viga existente, es uno de los elementos más llamativos del espacio. Refuerza el lenguaje industrial buscado y se conecta visualmente con los rieles negros que recorren la sala. La misma solución se aplicó en el área gourmet, creando un lazo visual entre ambos sectores.
En el comedor, una mesa para seis personas en madera clara y tapizados neutros toma protagonismo e invita a compartir momentos. Obras de arte distribuidas por los ambientes completan la atmósfera afectiva y personalizada.

El balcón, uno de los espacios preferidos de la pareja, recibió carpintería a medida y mobiliario que optimiza el área sin recargarla. El paisajismo liviano incluye elementos como un cactus columnar, que aporta verticalidad y presencia con poco mantenimiento.
Un banco cómodo con futón, almohadones en tonos tierra, canastos de fibras y mantas crean ese clima perfecto de descanso, ideal para disfrutar la vista de día o recibir invitados por la noche. El cerramiento de vidrio garantiza luz natural, mientras que la iluminación indirecta y el uso de velas vuelven las noches más acogedoras.
El toilette, completamente negro —desde la bacha esculpida hasta las lozas y los accesorios— expresa el costado más audaz del proyecto, aportando personalidad sin perder elegancia.

En la zona íntima, la suite principal combina madera, tonos neutros y papel tapiz de lino para crear un ambiente sereno y elegante. Un vestidor lateral, diseñado a medida, organiza el espacio con discreción. El baño sigue la misma propuesta de liviandad, con revestimientos blancos y grises, doble bacha y espejos que amplifican la luminosidad.
El cuarto del bebé, inspirado en el universo poético de El Principito, presenta un panel de madera con nichos y detalles lúdicos que acompañan esta nueva etapa de la familia. El ambiente transmite suavidad y afecto sin renunciar a la funcionalidad.


























