Fotografí| Disney
Disney confirmó que el 8 de julio de 2026 llega a los cines la versión live-action de Moana, la película que promete revolucionar la estrategia de adaptaciones de acción real de la compañía.
Dirigida por Thomas Kail (ganador de Emmy y Tony por Hamilton), esta producción representa una apuesta de envergadura que apunta a replicar y expandir el fenómeno global de la franquicia que acumula más de 1.000 millones de dólares en taquilla mundial. Con Dwayne Johnson en el rol de Maui y Catherine Lagaʻaia como la heroína polinesia, el film ya genera expectación en las redes y dentro de la industria.
LA APUESTA DE DISNEY POR LOS ACCESORIOS REALES
Lo que distingue a esta adaptación de otras incursiones en acción real es la decisión deliberada de abandonar los efectos digitales. Kail optó por vestuarios, prótesis y accesorios físicos, un enfoque que buscá dotar al film de una «resonancia táctil y emocional» que sería imposible replicar solo por medio de CGI. Los equipos de producción construyeron la aldea de Motunui de manera completa, replicando el concepto de «teatro de sitio específico» que el director definió como fundamental para la experiencia visual y el vínculo cultural con el público polinesio. Este nivel de detalle requirió de rutinas de maquillaje que alcanzaron las dos horas y media diarias para algunos actores.
JOHNSON RINDE CUERPO Y ALMA A MAUI
La transformación física de Dwayne Johnson para encarnar a Maui fue de proporciones épicas. El actor ganó 18 kilos adicionales a su peso ya considerable para el rodaje, manteniéndose en 128 kilos durante la filmación. Explicó a Entertainment Weekly que cada día debía soportar 40 libras de prótesis, cabello y cuerpo, cifra que se incrementaba en las escenas acuáticas con una peluca que sumaba siete libras extra cuando estaba mojada. La prótesis fue diseñada por el oscarizado Joel Harlow, quien también ha trabajado en franchises de gran escala.
Entre tomas, un equipo de hasta seis personas asistía al actor con ventiladores, hidratación y ajustes constantes al vestuario. Johnson reveló que mantener el volumen corporal no fue solo una cuestión estética: la proporción visual debía ser consistente respecto al resto del elenco para evitar distorsiones en pantalla. Esta resistencia física se sumó a la presión de conservar el peso conseguido para The Smashing Machine de Benny Safdie, que había estrenado poco antes del rodaje.
UNA FRANQUICIA QUE ROMPIÓ TODOS LOS REGISTROS
La decisión de invertir en una adaptación live-action de semejante escala responde al colosal éxito de la franquicia. La película animada original de 2016 recaudó cerca de 700 millones de dólares en taquilla mundial y obtuvo dos nominaciones al Oscar. Moana 2, lanzada en 2024, acumuló cifras aún más imponentes, superando la barrera de 1.000 millones de dólares en ingresos globales, consolidando a la franquicia como uno de los activos más rentables para The Walt Disney Studios.
El elenco completamente multiestelar incluye al retorno de Jemaine Clement como Tamatoa, el cangrejo gigante, junto a Rena Owen (abuela Tala), John Tui (jefe Tui) y Frankie Adams (Sina). Auliʻi Cravalho, la voz original de Moana, figura ahora como productora ejecutiva, marcando un tránsito estratégico del talento vocal al rol creativo en el ámbito de acción real. La música corre a cargo de Lin-Manuel Miranda, Opetaia Foaʻi y Mark Mancina, que ya definieron el sonido de la saga animada.
Con funciones de preestreno desde el 8 de julio y estrenos generales esperados para días inmediatos, la versión live-action de Moana se perfila como un event de verano que desafiará los estándares de las adaptaciones en acción real. Disney apostó fuerte, y el tiempo dirá si los esfuerzos físicos, técnicos y creativos conectan con una audiencia ya cautivada por la saga original.

























