Fotografía| Paramount Pictures
Treinta y seis años después del rugido de los motores en la pista de NASCAR, Paramount confirmó lo que muchos creían imposible: Tom Cruise vuelve a calzarse el casco de Cole Trickle. Days of Thunder 2 es oficial, y el estudio apuesta a que la fórmula que convirtió a Top Gun: Maverick en un fenómeno global puede repetirse sobre el asfalto.
EL REGRESO QUE NADIE ESPERABA — PERO TODOS QUERÍAN
La noticia la confirmó The Hollywood Reporter y fue rápidamente amplificada por Variety: Paramount está en negociaciones avanzadas con Jonathan Levine (50/50, Warm Bodies, Long Shot) para que dirija la secuela, mientras que Cruise no solo regresa como protagonista sino que también suma el rol de productor. A su lado estará Jerry Bruckheimer, el productor que ya estuvo en el set original de 1990 junto al fallecido Tony Scott.
Will Staples firmó el guion, aunque los detalles de la trama se mantienen bajo siete llaves. Lo que sí se sabe es que Cole Trickle —el piloto de NASCAR impulsivo y talentoso que Cruise interpretó en el film original— tiene historia que contar más de tres décadas después.
LEVINE AL VOLANTE: ¿PUEDE EL DIRECTOR DE COMEDIAS CON UNA FRANQUICIA DE VELOCIDAD?
La elección de Levine genera algo de ruido. El director es conocido principalmente por sus comedias románticas e historias de redención emocional. Sin embargo, su versatilidad no debería subestimarse: dirigió episodios de Nine Perfect Strangers y tiene en carpeta Mr. Irrelevant, un drama deportivo sobre el último seleccionado en el draft de la NFL de 1983. Si alguien sabe de underdog stories con trasfondo deportivo, ese es Levine.
El interrogante mayor no es si puede filmar buenas escenas de acción, sino si puede capturar la energía cruda que Tony Scott inyectó en cada fotograma del film original. Days of Thunder no era solo una película de carreras: era adrenalina pura, competencia masculina y el sonido de los neumáticos quemándose como metáfora de vida. Eso no se escribe en un guion; se dirige.
LA SOMBRA DE TOP GUN Y LAS EXPECTATIVAS SOBRE LA MESA
Top Gun: Maverick recaudó casi 1.500 millones de dólares en todo el mundo, obtuvo seis nominaciones al Oscar —incluyendo Mejor Película— y demostró que Cruise puede revivir franquicias clásicas con resultados explosivos. Paramount lo sabe muy bien y, claramente, quiere volver a ese pozo.
Pero la comparación también implica una presión enorme. Maverick funcionó porque encontró el equilibrio perfecto entre nostalgia y renovación, con Joseph Kosinski en la silla del director y un guion que entendía por qué la gente amaba el original. La pregunta es si el equipo detrás de Days of Thunder 2 puede lograr lo mismo con un material que, seamos honestos, siempre estuvo un escalón por debajo de Top Gun en el imaginario colectivo.
Por ahora, Cruise tiene la cabeza en otra parte: su próximo proyecto es Digger, una comedia oscura dirigida por Alejandro G. Iñárritu para Warner Bros., con fecha de estreno el 2 de octubre. Que el actor más bankable de Hollywood esté jugando en equipos creativos tan distintos —Iñárritu por un lado, la maquinaria Bruckheimer por el otro— dice mucho de un tipo que, a los 60 y pico, sigue siendo incapaz de frenar.


























