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La ruta canadiense más épica. 257 kilómetros de acantilados, glaciares y pueblos de montaña

Sea to Sky Highway. Las carreteras más lindas de Canadá

Descubrí la ruta que los locales adoran: la Sea to Sky Highway en Columbia Británica. Este viaje de 257 kilómetros conecta Vancouver con Lillooet, trazando un camino ancestral que las naciones Squamish y Stó:lō usaban para comerciar entre el océano y las montañas. Hoy sigue siendo una de las carreteras más impactantes de Norteamérica.

ACANTILADOS, AGUA TURQUESA Y VISTAS DE PELÍCULA

La ruta abraza la costa de la Bahía de Howe, donde acantilados de granito se alzan directamente desde el océano. El paisaje es tan imponente que casi parece sacado de una postal: aguas de color turquesa, bosques densos y picos nevados de las Montañas Costeras compitiendo por tu atención en cada curva. No te pierdas Britannia Beach, donde la historia minera cobra vida en el Britannia Mine Museum, una mina de cobre que fue la más grande del Imperio Británico. Podés entrar en los túneles históricos, ver máquinas antiguas y hasta probar suerte con la búsqueda de oro.

DE LA ADRENALINA AL RELAX

Squamish es donde la acción toma forma: es capital del alpinismo en Canadá. El monolito de granito Stawamus Chief domina el horizonte con sus tres cimas que hipnotizan a los excursionistas. Pero si preferís algo más tranquilo, explorá el Squamish Canyon con su pasarela elevada de un kilómetro entre cedros y abetos, o descansá en Sp’akw’us Feather Park, un espacio costero diseñado con motivos Coast Salish que te deja contemplando a los windsurfistas deslizarse por Howe Sound.

Whistler, el corazón de la ruta, no necesita presentación. Es la estación de esquí más grande de Norteamérica, pero también un pueblo alpino vibrante. Visitá el Squamish Lil’wat Cultural Centre para conectar con las culturas locales a través de canoas talladas y obras contemporáneas. El Audain Art Museum suma perspectiva con arte de la Costa Noroeste y paisajes de Emily Carr. Si te hospedás en el Fairmont Chateau Whistler, disfrutá del acceso directo a las pistas en invierno y a senderos de senderismo en verano, más un spa completo y aguas termales.

LAGOS GLACIARES Y SENDEROS EXIGENTES

Pemberton abre el paisaje hacia campos agrícolas enmarcados por picos nevados. El punto de oro es Joffre Lakes Park: tres lagos de aguas lechosas color azul turquesa alimentados por glaciares. La caminata de 7 kilómetros es desafiante pero cada curva regala vistas de bosque, roca y hielo que justifican el esfuerzo. Comprobá antes de ir si el área está abierta, ya que ocasionalmente se cierra para apoyar iniciativas de administración indígena.

DONDE LA HISTORIA BRILLA

Si seguís hasta Lillooet, completás la aventura. El Lillooet Museum narra la Fiebre del Oro de Fraser Canyon: Lillooet fue brevemente una de las ciudades más grandes al norte de San Francisco, con 16 mil habitantes en los años 1850. Hay una caminata guiada por el Jade Walk que cuenta la historia de los primeros descubrimientos de jade de Columbia Británica. El viaje entre Pemberton y Lillooet por Duffey Lake Road es épico: acantilados verticales dan paso a un cañón profundo esculpido por el río Fraser.

Esta no es solo una carretera: es una conversación entre océano, montaña y pueblos que respetan la tierra que habitan. Descubrí por qué los canadienses la veneran.