Fotografía| Sony Pictures
Antes de que haya taquilla que validar o premios que repartir, Klara and the Sun ya cosechó lo que ningún algoritmo puede fabricar: la admiración genuina de quienes la vieron primero. La nueva película de Taika Waititi, protagonizada por Jenna Ortega en el rol de una robot diseñada para combatir la soledad, llega a los cines el 22 de octubre con críticas que la instalan como uno de los estrenos más importantes del año.
UNA NOVELA IMPOSIBLE QUE WAITITI HIZO POSIBLE
Adaptar a Kazuo Ishiguro no es tarea sencilla. El Nobel británico construye mundos que se sienten a la vez cercanos y alienantes, y su novela Klara and the Sun —publicada en 2021— no es la excepción.
La historia sigue a Klara, una amiga artificial (AF) que observa el mundo desde la vidriera de una tienda y aprende a querer con una intensidad que avergüenza a más de un humano. Convertir eso en imágenes sin destruir la delicadeza del texto original sonaba, en papel, a misión imposible.
Taika Waititi —el director neozelandés detrás de Thor: Ragnarok, Jojo Rabbit y What We Do in the Shadows— aceptó el desafío con la desprolijidad controlada que lo caracteriza. Y según los primeros testimonios, no solo lo cumplió sino que agregó capas propias. Quienes ya la vieron describen una experiencia emocionalmente devastadora envuelta en una estética cálida y casi onírica, como si Waititi hubiera encontrado la forma de convertir la melancolía de Ishiguro en algo que el cine rara vez logra: algo que lastima bien.
JENNA ORTEGA COMO NUNCA LA VISTE
Después del fenómeno global de Wednesday y su trabajo en la saga Scream, Jenna Ortega da otro salto cualitativo. Interpretar a Klara requiere una fisicalidad muy específica —la robot aprende a moverse, a mirar, a existir— y una capacidad para transmitir emoción sin apelar a los recursos habituales del drama humano. Es el tipo de actuación que o te define o te hunde; según los primeros testimonios, a Ortega la define.
Natasha Lyonne, que también integra el elenco junto a Amy Adams y Steve Buscemi, no ahorró palabras para describir la experiencia. Dijo que Ortega es «tan brillante» y que trabajar con Waititi fue «una experiencia llena de alegría». Lyonne no es del tipo que prodiga elogios vacíos, así que cuando habla así, conviene prestar atención. Amy Adams, por su parte, interpreta a una madre en duelo —la contraparte humana del vínculo con Klara— y ya hay quienes dicen que está en el mejor momento de su carrera.
POR QUÉ IMPORTA MÁS ALLÁ DEL HYPE
En un año en el que el debate sobre inteligencia artificial atraviesa todo —la política, la educación, el cine mismo—, Klara and the Sun llega con una pregunta que incomoda: ¿qué diferencia al amor de un robot del de una persona, si las consecuencias son exactamente las mismas? Ishiguro lo planteó primero en papel hace apenas cinco años, y hoy la pregunta ya no parece ciencia ficción.
Waititi toma ese texto y lo lleva a la pantalla con un elenco que no llega a la conversación con respuestas preparadas. La película estrena el 22 de octubre de 2026 distribuida por Sony Pictures, con una calificación PG-13 que apunta a un público amplio sin condescender con el tema. Si los elogios de estos días se sostienen hasta el estreno, estaríamos ante una de esas rarezas del cine masivo: una película que piensa y que siente al mismo tiempo. Ese combo, cuando aparece, no es fácil de ignorar.


























