Una pausa en la rutina. Natalia Oreiro y Gael García Bernal protagonizan Nada entre los dos, la comedia romántica que evita los clichés del género para adentrarse en los conflictos silenciosos de la adultez. Disponible en HBO Max, la película de Juan Taratuto es más que un romance: es una reflexión sobre eso que dejamos de ser cuando el matrimonio y la responsabilidad se interponen.
DOS EJECUTIVOS QUE BUSCAN REDESCUBRIRSE
Mercedes «Mechi» es una ejecutiva argentina atravesando la peor crisis de su vida. Su matrimonio tambalea, su hija adolescente apenas la escucha y todo el peso económico de la familia recae sobre sus hombros. Guillermo, ejecutivo mexicano interpretado por García Bernal, parece tenerlo todo: dinero, estabilidad, un hijo. Pero tras la máscara de quien «lo consiguió» hay una insatisfacción que nadie logra nombrar.
Cuando una emergencia corporativa los reúne en un lujoso resort en la costa mexicana, ambos descubren algo que hace tiempo no experimentaban: la posibilidad de ser honestos. No es un encuentro cinematográfico de esos que te venden toda la vida. Es más simple, más verdadero. Es encontrarse con alguien que entiende que algo dejó de funcionar mucho antes de conocerse.
MÁS ALLÁ DE LA INFIDELIDAD: SOBRE LA LIBERTAD OLVIDADA
Lo brillante del guión de Taratuto y Matías Scartascini es que nunca convierte esto en un simple drama sobre traición. El foco está en otra pregunta, la que importa: qué sucede cuando alguien llega para recordarte quién eras antes de transformarte en una versión de vos mismo que apenas cumple obligaciones. Mechi y Guillermo no se buscan el uno al otro por pasión descontrolada. Se buscan porque cada uno necesita, desesperadamente, recordar que existe una versión alternativa de sí mismo.
Guillermo convive con un zumbido permanente en el oído, metáfora perfecta de ese malestar que no se puede explicar en una reunión de trabajo. Ella sostiene una familia que depende completamente de su esfuerzo. Ambos están atrapados en la ecuación que la vida adulta plantea como inevitable. Hasta que aparece alguien que pregunta: ¿y si no fuera así?
EL EQUILIBRIO PERFECTO ENTRE DRAMA Y ESPERANZA
Con 90 minutos de duración, Nada entre los dos encuentra el punto exacto entre lo íntimo y lo épico sin caer en melodrama cursi. La química entre Oreiro y García Bernal es el corazón del asunto. Lo que dicen importa, claro. Pero lo que no dicen, los silencios incómodos, los gestos pequeños, las miradas que duran demasiado: todo eso pesa más que cualquier declaración de amor.
Taratuto siempre tuvo ese don: contar historias aparentemente simples que llevan preguntas profundas adentro. Esta vez no es diferente. El rodaje se realizó en Punta del Este y Montevideo pero representa la costa mexicana con soltura. Los paisajes abiertos refuerzan lo que los personajes comienzan a sentir: la libertad que aparece cuando, aunque sea por un instante, dejás de pretender ser quien creés que debés ser.
Disponible en HBO Max, la película es una invitación a reflexionar sobre esos encuentros inesperados que cambian todo. A veces, las personas no llegan para quedarse. Llegan para transformarnos. Y eso, aunque suene a cliché, es exactamente lo que hace Nada entre los dos: transformarte.


























