Durante años, Panamá estuvo a la sombra de su famoso canal. Pero la realidad es mucho más fascinante: la capital panameña se transformó en uno de los destinos emergentes más emocionantes del continente. Gastronomía de nivel mundial, playas a solo minutos, un centro histórico revitalizado y una escena nocturna que no duerme. Si pensás en viajes a Panamá, estás pensando en algo que va mucho más allá de lo que imaginás.
UNA ESCENA GASTRONÓMICA QUE SORPRENDE
Los chefs llegaron a Panamá trayendo sus mejores ideas. En Caleta, el ejecutivo culinario Lorenzo Di Gravio —que en la Italia natal dirigía cocinas con estrella Michelin— propone un viaje por los sabores del país. Desde empanadas reinventadas hasta mariscos cocidos en arcilla, todo respeta las técnicas ancestrales y los ingredientes locales.
Pero no es solo lujo. Hong Kong Bakery mantiene viva la herencia de la inmigración china del siglo XIX con desayunos chinos genuinos. Umi, una pequeña izakaya japonesa en un edificio anodino del centro, fusiona nigiri fresco con platos panameños clásicos como almejas en salsa curry. Son lugares donde los lugareños van una y otra vez.
PLAYAS, ISLAS Y EL CANAL
Las aguas rodean Panamá por todos lados. Navegá en catamarán hacia las Islas de las Perlas o aventúrate más al norte hacia el archipiélago Guna Yala, donde las comunidades indígenas todavía tienen su propio ritmo. Para algo más cercano, alquilá un kayak en la calzada Amador y padealeá entre manglares.
Y sí, el canal sigue siendo imprescindible. Pero vivirlo no es lo que imaginás. En el Centro de Visitantes de Miraflores podés ver cargueros apilados de contenedores atravesando las esclusas centenarias. El museo contextualiza todo: cómo se construyó, por qué cambió el mundo, qué significa para Panamá.
DÓNDE ALOJARTE Y DÓNDE SALIR
El Sofitel Legend Casco Viejo se alza en el corazón del barrio histórico: 159 habitaciones con vistas al mar, un spa de primer nivel, y balcones en cada cuarto. Fue un club social que recibió a la reina Isabel II en 1953. Ahora combina ese esplendor con modernidad.
Si preferís algo más boutique, el Hotel La Compañía ocupaba un monasterio jesuita del siglo XVII. Conserva esa historia mientras te ofrece tres alas con diseño único y cinco restaurantes.
Para la noche, Arcano Speakeasy está tras una puerta secreta del Sofitel: cócteles inspirados en tarot en una atmósfera tropical vintage. Lazotea es un rooftop en Casco Viejo donde el atardecer es suficiente razón para ir, pero los DJ sets y la música en vivo prolongan la fiesta.
CAFÉ DE NIVEL MUNDIAL
La región de Chiriquí produce algunas de las variedades más buscadas del mundo: el café Geisha. No es solo un grano; es una experiencia. En Sisu Coffee podés probar diferentes granos en degustaciones profesionales. O simplemente tomá un café excepcional en Siete Granos o Café Unido mientras observás cómo la ciudad respira.
Panamá ya no está en la sombra del canal. Es el momento de descubrirla por lo que realmente es: un destino con capas, secretos, y suficiente energía para mantenerte ocupado. La mejor época es entre diciembre y abril, cuando el clima es seco e ideal.


























