Por | Engelman Estudio | Fotografía | Luis Barandarian
Casa El Trébol se alza sobre el punto más alto del barrio homónimo, en San Carlos de Bariloche, Rio Negro, Patagonia Argentina. Insertada en un entorno de denso bosque nativo y una topografía de gran pendiente.
El proyecto no parte de una forma preestablecida, sino de la experiencia ineludible del sitio: un ascenso introspectivo a través de un bosque de coihues y pinos que culmina en una planicie abierta al paisaje.

La arquitectura traduce esta vivencia en un recorrido procesional que busca la quietud en la cumbre. La propiedad se concibió como un dispositivo que guía la mirada, recolectando las mejores visuales del bosque y, finalmente, del horizonte abierto de la Laguna El Trébol.
Así la estrategia proyectual se concentra en dos gestos fundamentales: enmarcar el paisaje y articular la transición. El acceso zigzagueante y la llegada al hall principal funciona como un volumen transparente —un auténtico mirador— que rompe la densidad del bosque para ofrecer la contemplación del entorno patagónico.
Este umbral, o rótula, establece un juego constante de apertura y cierre visual en relación con cada ambiente, protegiendo la intimidad del hogar sin sacrificar su conexión con el exterior. La continuidad espacial del acceso solo sugiere la magnitud del interior, abriéndose completamente al llegar a este punto panorámico.

En el interior, el hall distribuye el programa en dos alas volumétricas definidas. Ala Privada (Derecha): El área de dormitorios, estratégicamente más resguardada e introspectiva. Ala Pública (Izquierda): Un vasto espacio continuo que integra cocina, living y comedor, rematando en una generosa galería hacia el oeste.
El ala pública se desmaterializa con amplios paños de vidrio, logrando una transparencia total entre el bosque y el paisaje que permite su perfecta fusión con el entorno. Los programas de servicio, por su parte, se vuelcan sobre el frente más cerrado.

La expresión formal de la vivienda es un prisma de volumetría clara y contundente, cuyo carácter se define por la acentuada proporción horizontal y la presencia estructural de la cubierta. El techo expone su estructura invertida, manifestándose como una pieza de repetición que conforma un esqueleto estructural rítmico que domina el espacio interior.
La materialidad se rige por la continuidad y el contraste. El solado interior mantiene la homogeneidad de la platea, liso y de naturaleza pétrea. Sobre el perímetro, Casa El Trébol se envuelve en una piel de madera de Laurel con espesor y carácter, la cual se alterna con grandes paños de vidrio hacia las visuales clave.

El frente sur, dominado por el bosque frondoso, se aborda con un único abra para el acceso. El recorrido peatonal se habilita a través de una escalera fundida con el paisaje. En la ladera que desciende, flora autóctona, como rosa mosqueta y lavanda, junto con árboles frutales, configuran el horizonte vegetal y sensorial del sitio.
Como un gesto de suspensión y concentración, un Estudio Anexo de 35 m² se desprende en el extremo noroeste del terreno. Este volumen se encastra directamente en la roca y vuela sobre la pendiente, generando una experiencia de habitar singular. Concebido como un espacio de profunda reflexión, está dotado de todos los servicios. Su concentración espacial maximiza la proyección visual sobre la copa de los árboles.
El estudio mantiene la geometría simple y el revestimiento de tablas verticales de la vivienda principal, pero al estar posicionado a una cota inferior, crea su propio horizonte con vistas únicas a las copas de los árboles frutales, sin interferir con las visuales de la residencia principal.

Los interiores, tanto de la propiedad principal como del estudio, apuestan por una materialidad cálida y despojada. Todas las paredes están revestidas en paneles de Guatambú laqueado mate, generando una sutil y continua textura de madera, logrando un ambiente cálido y luminoso sin recurrir a artificios. Los solados de porcelanato gris piedra y los cielorrasos de madera confieren un equilibrio cromático y táctil al ambiente.
El área de la cocina se ubica en uno de los lados largos del volumen público. Una imponente mesada pétrea alberga los servicios y el almacenamiento. En paralelo, una mesada alta, también pétrea, funciona como barra y desayunador, ofreciendo vistas elevadas hacia el hogar a leña.

La selección de la madera de Laurel, traída y estacionada del norte argentino, es un elemento de diálogo esencial con el paisaje bucólico de la zona. Con el paso del tiempo, el Laurel pierde humedad, y su tono cobrizo inicial se transforma en un tornasolado grisáceo, asimilándose al cromatismo del bosque y logrando un equilibrio perfecto con el entorno. Su robustez garantiza la continuidad y estanqueidad del frente.
Las tablas verticales se disponen estratégicamente para ocultar zinguerías y canaletas, manteniendo la pureza volumétrica y la perfección de las terminaciones.
Las fachadas responden a la orientación y el clima: Frente Sur (Boscoso): Se resuelve con una trama horizontal de tablas anchas y montantes exteriores. Esta rugosidad material busca integrarse al paisaje horizontal de los árboles, ofreciendo mayor espesor y estanqueidad para el frente más húmedo.

Fachada Noreste (Expuesta): La trama rota y se vuelve horizontal, sintonizando con el horizonte amplio del paisaje y mitigando las condiciones climáticas de la cara más expuesta.
La cubierta alcanza su mayor altura hacia el paisaje y la mejor orientación, generando un alero invertido que acentúa la fuerza del volumen y la apertura hacia el entorno. El volumen privado se orienta hacia la medianera sudoeste, la condición climática más compleja. Allí, la piel metálica negra de la cubierta desciende y envuelve el lateral, proporcionando un aislamiento superior en un área que no requiere aberturas visuales.

El volumen público proyecta una gran pasarela horizontal hacia el paisaje como continuación del living-comedor. Hacia el lateral noroeste, se configura una galería pasante, un cuarto sector público semicubierto, ideal para actividades sociales o para el simple disfrute contenido del paisaje. Esta galería se conecta con un semicubierto lateral que alberga el área de cocina exterior y parrillero, creando una fluida continuidad con el espacio interior.

FICHA TÉCNICA
Arquitectos: Engelman Estudio.
Ubicación: San Carlos de Bariloche, Argentina.
Área del proyecto: 195 metros cuadrados.
Año del proyecto: 2026.
Fotografía: Luis Barandarian.


























