Por | José Pedro Vicente Arquitectos | Fotografía | Nicolás Saieh
La propuesta de Casa Gandarillas busca articular la relación entre el terreno, el paisaje, la seguridad y el clima del borde costero. Todo el programa se desarrolla suspendido, mientras el primer nivel permanece completamente libre.

El terreno deja de ser ocupado por la edificación para transformarse en el principal espacio de la vida exterior. Piscina, jardines, terrazas, quincho, fogón, bar y áreas de reunión ocupan la totalidad del predio, permitiendo que el espacio libre se convierta en el verdadero centro de la experiencia de habitar.
Adicionalmente, la suspensión del volumen responde a las condiciones de su ubicación y emplazamiento. En un país sísmico y a pocos metros de la playa, Casa Gandarillas incorpora una estrategia pasiva de protección frente a eventuales tsunamis post terremotos o marejadas extraordinarias. El agua puede atravesar el terreno sin afectar directamente los espacios construidos, reduciendo significativamente la vulnerabilidad del hogar frente a fenómenos naturales.

Al ser segunda vivienda -de uso estacional- permanece desocupada durante largos períodos del año. La elevación del volumen constituye entonces una medida adicional de seguridad, dificultando el acceso al interior. Una única operación arquitectónica resuelve así tres objetivos simultáneos: liberar el terreno, proteger la propiedad frente al mar y aumentar su seguridad cuando permanece deshabitada.

Toda la vida familiar se desarrolla en un único nivel elevado. Un gran espacio central reúne cocina, comedor, estar y terraza en un ambiente continuo que privilegia el encuentro y la relación permanente con el paisaje.
La condición elevada de este nivel amplifica la experiencia del lugar permitiendo la vista hacia la playa, el horizonte y la actividad marítima, estableciendo una relación permanente con el paisaje costero. La circulación vertical continúa sobre el nivel habitable para alcanzar la cubierta. El proyecto lo transforma en una quinta fachada habitable.

El proyecto incorpora una doble envolvente diseñada para responder a las exigencias climáticas del borde costero. Con cincuenta centímetros de separación, implementa una segunda piel continua de acero microperforado que envuelve completamente la propiedad. Funciona como un filtro ambiental.

Antes de alcanzar la vivienda, la radiación solar incide sobre la piel exterior, donde una parte importante de la energía es reflejada y otra es disipada gracias a la cámara de aire ventilada existente entre ambas envolventes. El resultado es una considerable disminución de la carga térmica sobre el volumen principal.

En esta vivienda, la estructura, la organización espacial y la envolvente no son decisiones independientes, sino partes de una misma idea arquitectónica. La forma no persigue convertirse en un objeto autónomo; es la consecuencia de resolver cómo habitar mejor un lugar expuesto al paisaje, al clima y al tiempo. Casa Gandarillas se eleva para liberar el suelo, proteger a sus habitantes, ampliar las posibilidades de uso del terreno y transformar el horizonte del océano en parte cotidiana de la experiencia de vivir.

FICHA TÉCNICA
Arquitectos: José Pedro Vicente Arquitectos.
Ubicación: Algarrobo, Chile.
Área del proyecto: 179 metros cuadrados.
Año del proyecto: 2026.
Fotografía: Nicolás Saieh.


























