Por | LABarq | Fotografía | Ariadna Polo
En el paisaje suburbano de Querétaro, donde la vivienda suele responder a esquemas preestablecidos, Casa Capuchinas propone una identidad arquitectónica construida a partir de un único material.

El proyecto se desarrolla a partir de un bloc de concreto diseñado ex profeso, cuya proporción y sistema de machihembrado —que elimina las juntas verticales— permiten una modulación precisa y un acabado continuo que unifica el lenguaje de toda la propiedad. Esta decisión establece desde el inicio una investigación material que articula tanto la expresión arquitectónica como la lógica constructiva.

Ubicada en un entorno residencial de crecimiento homogéneo, Casa Capuchinas responde a un encargo específico: un usuario que buscaba un espacio íntimo, práctico y con vocación de permanencia, sin comprometer su valor para futuros habitantes. La estrategia programática concentra la vida cotidiana en planta baja —incluida la recámara principal—, mientras que la planta alta alberga tres recámaras adicionales orientadas al jardín, permitiendo una ocupación flexible a lo largo del tiempo.

La elección de una paleta material única da lugar a una expresión escultórica donde la luz y la sombra revelan las cualidades del concreto. El bloc reviste la totalidad del volumen, y en la fachada principal se despliega como una celosía que funciona simultáneamente como filtro solar, elemento de privacidad y contención de la terraza sobre el área de estacionamiento.
Concebida como un tejido que se deshilacha y recompone, esta piel otorga ritmo y profundidad a la arquitectura. En contraste, el segundo volumen se presenta sólido hacia la calle, resolviéndose como un cuerpo en voladizo que genera una doble altura interior.

El interior se organiza de manera lineal. La planta baja articula una estancia principal conectada con la terraza, y un pasillo acompañado por una galería acristalada que conduce a los espacios privados. Paneles móviles permiten adaptar la configuración según el uso: integrar o separar la cocina, independizar el estudio o transformar el cuarto de televisión en un espacio más íntimo.
Al final del recorrido, la recámara principal se resguarda tras pantallas de bloc que filtran la luz y las vistas sin perder la relación con el exterior, extendiéndose hacia una terraza privada vinculada al jardín.

El sistema constructivo del bloc —de 4 cm de altura, 30 cm de longitud y 15 cm de espesor— define un patrón continuo que estructura la experiencia espacial. Apostar por un solo material implicó una exploración profunda de sus capacidades modulares, constructivas y sensoriales, consolidando una arquitectura coherente en todas sus escalas.

La estrategia de paisaje refuerza esta lógica mediante el uso de especies nativas de bajo consumo hídrico, reduciendo el mantenimiento y favoreciendo la adaptación al entorno. Parte del arbolado existente fue reubicado, mientras que un árbol central actúa como regulador climático y eje visual, sombreando la galería acristalada y articulando las vistas principales.

En la parte posterior del terreno, nuevos árboles enmarcan las visuales desde las áreas interiores, asegurando que cada espacio mantenga un vínculo directo con el paisaje.

Casa Capuchinas explora la capacidad de un solo material para generar múltiples atmósferas y la arquitectura como un sistema adaptable a distintas formas de habitar. Su síntesis formal y flexibilidad programática le permiten funcionar simultáneamente como refugio íntimo y como una estructura abierta a transformaciones futuras.

FICHA TÉCNICA
Arquitectura: LABarq.
Ubicación: Santiago de Querétaro, México.
Año: 2026.
Área: 477 metros cuadrados.
Fotografía: Ariadna Polo.


























