Por | Jorgelina Tortorici & Asociados | Fotografía | Mariano Imperial
Implantada en un lote en esquina en el paisaje de pinos de Pinamar, esta vivienda de veraneo se concibe como un dispositivo para habitar el tiempo libre. Casa de Mar busca construir un clima de playa —relajado, luminoso y permeable— donde la vida cotidiana se expande hacia el exterior y el paisaje se incorpora de manera constante.

La planta en «L» organiza la implantación y resuelve la condición de esquina, definiendo un borde más contenido hacia la calle y abriendo la propiedad hacia su interior verde. Esta geometría permite diferenciar con claridad dos dominios. El ala corta, abierta y pública, que concentra el estar, comedor y cocina. Y el ala larga, más introspectiva, que reúne los dormitorios.

Un leve juego de niveles acompaña la topografía natural y refuerza esta organización. Casa de Mar se apoya y se despega del terreno de manera precisa, generando transiciones suaves y evitando una lectura completamente horizontal. Esta variación permite, además, construir miradas cruzadas y secuencias espaciales más ricas.

Los patios son piezas clave en la articulación del proyecto. Funcionan como fuelles que median entre los espacios, introducen luz y ventilación, y construyen pequeñas escenas domésticas. En algunos casos actúan como rótulas entre los dos frentes, diluyendo los límites y permitiendo que la vegetación forme parte de la experiencia interior.
El estar principal se define por una cubierta inclinada que amplifica la altura y enfatiza su carácter colectivo. La luz ingresa de manera controlada, deslizándose sobre los planos y reforzando una atmósfera serena. Este espacio se prolonga hacia una galería elevada, entendida como un umbral habitable que vincula la propiedad con el jardín y la pileta, favoreciendo una vida exterior continua.


Hacia el frente más expuesto, una serie de pieles livianas —postigos y filtros verticales— regula la relación con la calle. Estos elementos permiten graduar la privacidad, tamizar la luz y construir una fachada cambiante, donde la vivienda se abre o se repliega según el uso.


La materialidad acompaña la idea de una arquitectura de bajo mantenimiento, propia de una vivienda de temporada, sin perder calidez. El hormigón define las losas y aporta inercia. La piedra aparece como un anclaje al suelo y al contexto. Y la madera, presente en interiores y cielorrasos, introduciendo calidez.

Los tonos claros, las cubiertas livianas y la continuidad de los planos refuerzan una expresión equilibrada, donde lo robusto y lo liviano conviven para construir una identidad ligada al habitar costero.

FICHA TÉCNICA
Arquitectura: Jorgelina Tortorici & Asociados.
Ubicación: Pinamar, Argentina.
Año: 2025.
Área: 320 metros cuadrados.
Fotografía: Mariano Imperial.


























