Por | Equipo de Arquitectura | Fotografía | Federico Cairoli
El espacio de Casa Honor Vacui es una dimensión arquitectónica —y, por lo tanto, física— que constituye la esencia de la profesión y, al mismo tiempo, una configuración abstracta de la materia. La luz natural dota de carácter a esa materia: le aporta profundidad, acentúa sus texturas y modela los encuentros entre los elementos. Juntas, la luz y la envolvente que define un espacio construyen la experiencia de habitarlo.

Para honrar ese vacío, y para transformar el horror vacui (el miedo al vacío) en un honor vacui que reconozca al vacío como la esencia de la disciplina, se compuso la vivienda como un conjunto de bloques apilados. Estos bloques estratifican el programa y se unifican mediante un volumen superior que genera un espacio de doble altura, el cual permite el ingreso de la luz y proyecta sombras que se transforman según la hora del día y la estación del año.
La estructura y los muros se fusionan para definir los espacios y las funciones. Así, estructura, cerramiento y función resuelven en conjunto el programa del hogar.

La vegetación, compañera fiel de la vida doméstica e inseparable de la relación con la arquitectura, ocupa los vacíos exteriores entre los bloques. Esta multiplicación de vacíos, tanto interiores como exteriores, genera un juego de llenos y vacíos que lleva luz y ventilación naturales a cada ambiente.
En la planta baja, muros de piedra delimitan cuatro bloques funcionales: la cocina, el área de servicio, un bloque que alberga el baño, el sector de parrilla y el depósito, y el estudio. Cada bloque contiene funciones con distintos niveles de privacidad en relación con el área social principal, la cual ocupa el centro de doble altura.

El centro de Casa Honor Vacui, un espacio de encuentro, recepción, contemplación y vida cotidiana y social, constituye el lugar de la familia en el mundo. Está definido por cuatro claraboyas orientadas hacia los cuatro puntos cardinales, las cuales funcionan como un reloj solar que traza el recorrido del sol sobre los muros y el techo.
Los jardines que ocupan los vacíos entre los bloques permiten que este espacio respire y se mantenga en contacto directo con la vegetación. Además, puede abrirse en cada uno de sus frentes para ventilar según la dirección del viento.

El gran vacío, un cubo casi perfecto de seis metros por lado, dialoga con los materiales locales que lo delimitan: piedra, ladrillo, madera y hormigón. Cada material responde a su propia lógica natural. La piedra, ligada al suelo, conforma los muros de los bloques funcionales en planta baja.
El ladrillo, con la tonalidad característica de la tierra local, define los muros linderos. La madera, más ligera, envuelve el espacio de doble altura en la parte superior. El hormigón, que permite estructurar el espacio libremente, conforma los planos horizontales del suelo y el techo, dejando que su envejecimiento registre el uso y el paso del tiempo.

En la planta alta, el sector privado queda dividido por la doble altura: los dormitorios de los/las dos hijos/as en un extremo y la suite principal en el otro. Esta separación otorga a los/las habitantes cierta independencia y permite que cada quien se relacione con una parte distinta de la planta alta. A su vez, el desprendimiento del bloque superior respecto a las propiedades colindantes afirma su autonomía frente al entorno inmediato.

Dado que la experiencia de este espacio está arraigada en las estaciones, la luz natural, la vegetación nativa, la ventilación y el transcurso del tiempo, su relación con el contexto narra la historia de esta familia en este rincón particular del mundo. Se trata de una relación irrepetible y de una experiencia que pertenece únicamente a este sitio. Es por ello que Casa Honor Vacui es, en definitiva, un homenaje a este lugar específico: a su cultura constructiva, a su realidad material y al clima que lo define.

FICHA TÉCNICA
Arquitectos: Equipo de Arquitectura.
Ubicación: Asunción, Paraguay.
Área del proyecto: 385 metros cuadrados.
Año del proyecto: 2025.
Fotografía: Federico Cairoli.


























