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CASACOR São Paulo 2026. El arquitecto Eduardo Baldelomar revela el invaluable patrimonio cultural de Bolivia en su espacio Co-Living Chiquitano

CASACOR São Paulo 2026 by Eduardo Baldelomar

Por | Eduardo Baldelomar | Fotografía | Carolina Mossin
Participando de manera simultánea en CASACOR Bolivia y CASACOR São Paulo, el arquitecto boliviano transforma la memoria, la ancestralidad y el arte en una experiencia contemplativa que pone en valor una faceta poco conocida de Bolivia.

Inspirado por el tema de esta edición, Mente y Corazón, Eduardo asume el compromiso de difundir la extraordinaria riqueza cultural de su país. En esta oportunidad, comparte las tradiciones y los recuerdos de la Chiquitania, una región ubicada en la frontera seca entre Brasil y Bolivia que fue colonizada por misioneros jesuitas.

Tras consolidar su trayectoria en Bolivia y Brasil, y convertirse en uno de los profesionales con mayor presencia en las muestras CASACOR de ambos países, el arquitecto boliviano Eduardo Baldelomar vuelve a CASACOR São Paulo 2026 con el proyecto más íntimo y personal de su carrera: Co-Living Chiquitano, un espacio de 32 m² concebido como un recorrido emocional por la cultura de la Chiquitania, una región del este boliviano marcada por el encuentro entre los pueblos originarios y la influencia de las misiones jesuíticas.

El proyecto nace de una profunda exploración de sus propias raíces y del deseo de convertir la arquitectura en una herramienta para preservar el patrimonio cultural.

Con ese propósito, Eduardo emprendió un exhaustivo trabajo de investigación: conoció a artistas y artesanos locales, recorrió iglesias, pueblos y centros históricos para comprender las distintas capas culturales que dieron forma a la identidad chiquitana.

Durante ese proceso, también descubrió hasta qué punto ese legado había permanecido invisibilizado incluso dentro de la propia Bolivia.

«Comencé esta incursión en noviembre del año pasado y, desde entonces, viajé cuatro veces a la Chiquitania. Cada viaje fue una experiencia de enorme aprendizaje y me permitió conversar con líderes indígenas y con los propios artesanos», relata el arquitecto.

Nacido en Santa Cruz de la Sierra, reconoce que hasta hace poco conocía muy poco sobre la herencia ancestral preservada en su país. Durante su etapa escolar, explica, nunca recibió formación sobre esos orígenes y sostiene que, durante mucho tiempo, la cultura de las tierras bajas de Bolivia fue relegada.

«Mi participación en CASACOR terminó convirtiéndose en una misión profundamente personal, porque la historia de la Chiquitania y la manera en que ese legado sigue vivo a través del arte, la música, la arquitectura y el trabajo artesanal me conmovieron profundamente», afirma Eduardo. Y agrega que esta inmersión despertó en él un auténtico compromiso por compartir y difundir las tradiciones de su pueblo.

CASACOR São Paulo 2026 by Eduardo Baldelomar
Apasionado por su cultura y sus raíces, el arquitecto Eduardo Baldelomar busca dar a conocer una Bolivia poco explorada a los visitantes. | Foto: Carolina Mossin

La 39.ª edición de CASACOR São Paulo propone el tema «Mente y Corazón», invitando a reflexionar sobre los espacios habitables como ámbitos de contención, desaceleración y conexión humana frente a las inquietudes contemporáneas y al exceso de estímulos tecnológicos.

«La mente está presente en el profundo trabajo de investigación que llevé adelante para comprender la arquitectura misional de la Chiquitania. El corazón, en cambio, se expresa en mis recuerdos, en las referencias afectivas de mi infancia y en la emoción de transformar mis orígenes en arquitectura», explica.

Barroco mestizo de la selva

CASACOR São Paulo 2026 by Eduardo Baldelomar
En la propuesta del arquitecto Eduardo Baldelomar, la marcada presencia de la madera, las columnas, los arcos segmentados y el techo curvo reinterpretan la arquitectura del barroco mestizo presente en las iglesias históricas de la Chiquitania. | Foto: Carolina Mossin

Al ingresar al Co-Living Chiquitano, la fuerte presencia de la madera envuelve al visitante casi de inmediato, creando una atmósfera cálida y acogedora. Eduardo explica que la composición del espacio responde a una narrativa visual concebida para representar los principales pilares culturales de la región.

La copa rinde homenaje a la gastronomía local, mientras que los elementos ubicados sobre el sofá evocan la dimensión mística del pueblo chiquitano. Frente a ellos, la pared donde se ubica el oratorio representa la religiosidad introducida por los misioneros jesuitas. El conjunto se completa con dibujos y fotografías que documentan la restauración de las iglesias Inmaculada Concepción y San José de Chiquitos, dos referencias fundamentales que estructuran el concepto del proyecto.

De ese encuentro histórico entre los pueblos originarios y los misioneros surgieron centros urbanos donde la arquitectura católica europea comenzó a convivir con técnicas constructivas, motivos ornamentales y tradiciones indígenas, dando origen al denominado barroco mestizo de la selva. Declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1990, las Misiones Jesuíticas de la Chiquitania conservan hasta la actualidad un valioso legado vinculado con la música, la pintura, la escultura en madera y los oficios artesanales.

Las características que definen el espacio

CASACOR São Paulo 2026 by Eduardo Baldelomar
A lo largo de los 32 m² del espacio, cada pilar está intervenido con pinturas realizadas por el artista visual boliviano Leoni Antequera. En primer plano, uno de los dos bancos diseñados por el arquitecto Eduardo Baldelomar exhibe detalles en madera tallados artesanalmente por maestros de la Chiquitania. | Foto: Carolina Mossin

En el Co-Living Chiquitano, cada detalle es el resultado de una minuciosa investigación llevada adelante por Eduardo. Las seis columnas, revestidas con boiseries, fueron intervenidas por el artista visual boliviano Leoni Antequera, quien creó composiciones con pigmentos naturales inspiradas en la flora autóctona de la región.

«Gracias a su profunda inmersión en la cultura chiquitana, logró una obra extraordinaria y muy fiel a los motivos presentes en estas dos iglesias», señala Eduardo.

CASACOR São Paulo 2026 by Eduardo Baldelomar
A lo largo de los 32 m² del espacio, cada pilar está intervenido con pinturas realizadas por el artista visual boliviano Leoni Antequera. En primer plano, uno de los dos bancos diseñados por el arquitecto Eduardo Baldelomar exhibe detalles en madera tallados artesanalmente por maestros de la Chiquitania. | Foto: Carolina Mossin

El arquitecto explica que el diseño orgánico del cielorraso, inspirado en las bóvedas de las iglesias Inmaculada Concepción y San José de Chiquitos, fue ejecutado con materiales de Teto Vinílico by Talt. En conjunto con los paneles de madera que revisten las paredes, incorporó delicados detalles geométricos en forma de rombos, una reinterpretación de los ornamentos característicos de estos templos históricos.

Cada uno de estos recursos recrea con precisión la arquitectura del período colonial, impulsada por el arquitecto, artista y jesuita suizo Martin Schmidt, en colaboración con las comunidades indígenas locales. Según Baldelomar, la combinación de materiales —restaurados en 1972 por el arquitecto jesuita Hans Roth— busca trasladar al visitante, desde una mirada contemporánea y sutil, a la experiencia de recorrer los espacios sagrados de la Chiquitania, donde la madera siempre desempeñó un papel fundamental tanto en la estructura como en la ornamentación.

«Lo más fascinante de la arquitectura de la Chiquitania es precisamente esa fusión de culturas. Existía una tradición milenaria antes de la llegada de los jesuitas y continuó viva después de su presencia. La música, la escultura en madera, los motivos ornamentales y las costumbres se preservaron porque hubo un profundo respeto por las tradiciones locales, que comenzaron a dialogar con el calendario católico. De ese encuentro nació una identidad arquitectónica única y extraordinariamente rica en simbolismos», analiza el arquitecto.

Con su aspecto rústico, el piso cerámico de diseño cuadriculado dialoga con los revestimientos presentes en las antiguas iglesias misionales. La paleta de tonos terrosos refuerza la calidez del espacio y establece un vínculo directo con los paisajes de las llanuras y los bosques secos del este de Bolivia.

Un museo boliviano

CASACOR São Paulo 2026 by Eduardo Baldelomar
En el espacio diseñado por el arquitecto Eduardo Baldelomar, las cuatro máscaras de colores exhibidas sobre la pared son fruto del trabajo artesanal del maestro chiquitano Luis Felipe Pari, conocido como Pitágoras. Talladas en madera y conocidas como máscaras de los abuelos, presentan rasgos caricaturescos y eran utilizadas por los ancianos como símbolo de resistencia frente a la cultura impuesta por los colonizadores españoles. | Foto: Carolina Mossin

A lo largo de todo el espacio, Eduardo crea gallery walls cargadas de significado, donde el arte, la historia y la memoria conviven en múltiples capas. La propuesta reúne más de 200 piezas, entre pinturas, esculturas, máscaras, fotografías, mapas históricos, cerámicas, partituras barrocas, tejidos, objetos de uso cotidiano e instrumentos musicales provenientes directamente de la Chiquitania.

Esta composición transforma al Co-Living Chiquitano en una auténtica galería viva de la cultura boliviana, donde cada pieza posee un valor estético, histórico y simbólico.

Además, muchas de las obras fueron realizadas especialmente para CASACOR São Paulo por artistas y artesanos bolivianos. Una parte importante de ellas proviene de Artecampo, una asociación que reúne a artesanos rurales de pueblos indígenas de Bolivia, entre ellos comunidades de la Chiquitania. La curaduría también incorpora piezas seleccionadas personalmente por Eduardo Baldelomar durante los distintos viajes e inmersiones que realizó en la región.

CASACOR São Paulo 2026 by Eduardo Baldelomar
Sobre el buffet, el gallery wall destaca una fotografía tomada por el documentalista boliviano Andrés Unterladstaetter, que retrata a un niño bailando durante el Festival de Música Barroca de Chiquitos, celebrado en abril de este año. Por encima de la imagen se exhibe otra obra de autor firmada por Eduardo Baldelomar: una máscara chiquitana realizada mediante la ancestral técnica del mosaiquismo, otro de los oficios que el arquitecto domina. | Foto: Carolina Mossin

Su perfil multifacético también se refleja en los dos pufs de madera de cedro diseñados por Eduardo Baldelomar y tallados artesanalmente en San Miguel. «Mi inspiración para el diseño fue la armonía estética de los motivos presentes en las columnas de las iglesias misionales», explica.

Además, el arquitecto es autor de las alfombras geométricas confeccionadas por Via Star en telar manual con hilo de origen indio. Ambos diseños reinterpretan los grafismos presentes en las iglesias Inmaculada Concepción y San José de Chiquitos. Una de las alfombras reproduce un patrón de rombos, mientras que la otra desarrolla una composición de formas cuadradas inspiradas en los elementos arquitectónicos de los templos misionales.

CASACOR São Paulo 2026 by Eduardo Baldelomar
Sobre las poltronas, el arquitecto Eduardo Baldelomar representa el proceso de restauración de las iglesias a través de los dibujos realizados por la arquitecta boliviana Benicia Chávez. Sobre el mueble, un violín original simboliza la fuerza de la música barroca, fruto del encuentro entre la tradición musical europea y la cultura de los pueblos originarios. | Foto: Carolina Mossin

Las dos poltronas del living fueron tapizadas con tejidos confeccionados artesanalmente por bordadores de Lomerío, reforzando el vínculo del espacio con los saberes ancestrales que estas comunidades preservan y transmiten de generación en generación.

La curaduría también pone de manifiesto el papel fundamental que ocupa la música dentro de la cultura chiquitana. En la actualidad, Bolivia es el único país que conserva más de 3.000 partituras del barroco mestizo escritas por los propios pueblos originarios, un patrimonio histórico que da cuenta de la extraordinaria riqueza artística y musical desarrollada en las misiones jesuíticas. Su preservación fue posible gracias a los trabajos de restauración de las iglesias, durante los cuales estas partituras fueron halladas y certificadas como originales.

La banda sonora del espacio, cedida por la APAC – Asociación Pro Arte y Cultura de Bolivia, acerca al visitante a las melodías que las comunidades locales han preservado durante siglos. Las composiciones, interpretadas durante los festivales de Música Barroca de Chiquitos, recrean el universo sonoro que aún hoy forma parte de la identidad cultural de la región.

Entre los objetos más emblemáticos del proyecto también se exhibe un violín original que sobrevivió a uno de los incendios ocurridos en la región de la Chiquitania. Aún marcado por las huellas del fuego que afectó a una de las localidades de la Amazonia boliviana, el instrumento lleva grabada en su madera la legislación destinada a combatir los incendios forestales, convirtiéndose en un poderoso símbolo de la resistencia cultural y ambiental de la región.

«La arquitectura tiene la capacidad de transmitir y generar vínculos emocionales muy profundos. Quise crear un espacio donde cada pieza ayudara a contar quiénes somos, de dónde venimos y cómo nuestra cultura sigue viva gracias a las personas que mantienen estas tradiciones hasta el día de hoy», afirma Eduardo.

El habitar como una experiencia contemplativa

CASACOR São Paulo 2026 by Eduardo Baldelomar
Con iluminación indirecta, lámparas colgantes, mobiliario de Century y una cuidada selección de materiales naturales, el Co-Living Chiquitano, diseñado por el arquitecto Eduardo Baldelomar, invita a detenerse, contemplar y desacelerar. | Foto: Carolina Mossin

Aunque profundamente arraigado en la memoria y la ancestralidad, el Co-Living Chiquitano también propone una interpretación contemporánea del habitar. Concebido como un espacio de encuentro y pausa dentro de CASACOR São Paulo, cada decisión de diseño busca fomentar la permanencia, la contemplación y la conexión entre las personas.

La propuesta privilegia muebles de líneas curvas, materiales naturales e iluminación indirecta, creando una atmósfera envolvente que recibe al visitante desde el primer momento y lo invita a experimentar el espacio con calma.

CASACOR São Paulo 2026 by Eduardo Baldelomar
Objetos de barro, cerámica y madera completan la ambientación y refuerzan el vínculo entre arquitectura, artesanía y naturaleza propuesto por el arquitecto Eduardo Baldelomar. Debajo de las estanterías, un tríptico pintado especialmente para CASACOR por la artista boliviana Elisa Aparicio suma una nueva capa narrativa al espacio. | Foto: Carolina Mossin

En el centro del living, la copa gourmet funciona como una extensión natural del área social. La protagonista es una isla con una mesa redonda integrada, ambas realizadas en piedra natural del nordeste de Brasil por Botânica Mármores.

Al fondo, una gran biblioteca amplía el relato cultural del proyecto al reunir libros, esculturas, obras de arte y objetos seleccionados por el arquitecto durante sus recorridos por Bolivia. A su vez, las especies vegetales elegidas contribuyen a crear una atmósfera tropical y refuerzan el vínculo del espacio con los paisajes naturales de la Chiquitania.

La sustentabilidad también forma parte del concepto del proyecto, entendida como un compromiso tanto cultural como constructivo. La propuesta prioriza materiales naturales, la producción artesanal local y sistemas inspirados en las técnicas tradicionales de la región boliviana, fortaleciendo las cadenas productivas vinculadas a los oficios y contribuyendo a preservar conocimientos ancestrales.

Un legado que trasciende la arquitectura

CASACOR São Paulo 2026 by Eduardo Baldelomar
Inspirado por la riqueza cultural de la Chiquitania, el arquitecto Eduardo Baldelomar convierte la arquitectura en un vehículo de memoria, identidad y valorización de la cultura latinoamericana. | Proyecto de Eduardo Baldelomar para CASACOR São Paulo | Foto: Carolina Mossin

Al llevar la cultura chiquitana a CASACOR São Paulo 2026, Eduardo Baldelomar entiende esta tercera participación como una oportunidad para ampliar la mirada sobre la identidad latinoamericana y poner en valor tradiciones que aún permanecen poco conocidas fuera de sus territorios de origen. En su visión, Bolivia posee una diversidad histórica, artística, climática y arquitectónica mucho más amplia que la imagen con la que habitualmente se la identifica.

«Muchos piensan que Bolivia es solo frío, montañas y altiplano, pero esa es apenas una parte del país. También tenemos valles, bosques, la Amazonia y una enorme diversidad cultural que todavía es poco conocida fuera de nuestras fronteras. Quise mostrar una Bolivia diferente, con tradiciones que siguen vivas hasta el día de hoy», afirma.

CASACOR São Paulo 2026 by Eduardo Baldelomar
Inspirado por la riqueza cultural de la Chiquitania, el arquitecto Eduardo Baldelomar convierte la arquitectura en un vehículo de memoria, identidad y valorización de la cultura latinoamericana. | Proyecto de Eduardo Baldelomar para CASACOR São Paulo | Foto: Carolina Mossin

Al transformar referencias ancestrales en una propuesta contemporánea para habitar, Eduardo Baldelomar convierte al Co-Living Chiquitano en un manifiesto sobre el sentido de pertenencia, la identidad y la preservación cultural. El espacio invita al visitante a desacelerar, observar y dejarse atravesar por las historias, los recuerdos y las tradiciones que continúan vivas a través del arte, la arquitectura y las comunidades chiquitanas.