Fotografía| Apple TV+
Cuando Dark Matter llegó a Apple TV+ el año pasado, la adaptación de la novela de Blake Crouch se convirtió en una de las sorpresas de la temporada: un thriller de ciencia ficción inteligente, visceral y con actuaciones que estaban muy por encima del promedio del género.
Ahora, con la segunda temporada ya disponible, la pregunta era si el show podía sostener lo que prometió. La respuesta es incómoda, fascinante y, en partes, agotadora de la mejor manera posible.
EL MULTIVERSO COBRA SU FACTURA
La primera temporada dejó a Jason Dessen (Joel Edgerton) de vuelta en su hogar original, pero con el costo de haber dejado atrás versiones de sí mismo y de su familia desperdigadas por infinitos universos paralelos. La segunda temporada arranca exactamente donde eso termina: con las consecuencias. Y acá es donde Dark Matter demuestra que no es una serie interesada en hacer trampa con su propia lógica. Cada decisión tiene peso, cada bifurcación narrativa genera deuda emocional, y en esta temporada se cobra todo.
Los primeros episodios establecen un tono más oscuro y contenido que el de la primera entrega. Hay menos adrenalina pura y más introspección, algo que puede descolocar a quienes esperaban más acción interdimensional sin tregua. Pero es exactamente esa apuesta por la lentitud calculada lo que hace que ciertos golpes narrativos —incluyendo una muerte que ya generó reacciones en todo el mundo— peguen con una fuerza inesperada. No vamos a spoilear nada acá, pero preparate.
EDGERTON Y CONNELLY EN SU MEJOR MOMENTO
Joel Edgerton tiene la tarea casi imposible de interpretar múltiples versiones del mismo hombre con matices distintos sin caer en la caricatura. Lo que hace en esta temporada es trabajo de actor en serio: cada Jason que aparece en pantalla tiene una historia corporal diferente, una forma de habitar el espacio que lo distingue del otro sin necesidad de grandes cambios estéticos. Es de esas actuaciones que se ven con la boca entreabierta.
Jennifer Connelly, por su parte, encuentra en Daniela Dessen un personaje que finalmente tiene tanto agencia como vulnerabilidad en partes iguales. La temporada anterior la usó principalmente como ancla emocional del protagonista masculino; esta temporada le da escenas propias que justifican plenamente su presencia. La dinámica entre ambos actores sigue siendo el motor afectivo de la serie, y los guionistas tuvieron la inteligencia de no desperdiciarla.
¿VALE LA PENA EL DOLOR DE CABEZA?
Dark Matter temporada 2 exige atención activa. Las líneas temporales se multiplican, los personajes tienen que cargar con capas de historia que el espectador tiene que rastrear mentalmente, y el ritmo no siempre es el más amigable. Collider la describió como «un dolor de cabeza disfrutable», y es una definición honesta: hay episodios que terminan y uno necesita parar y procesar antes de avanzar al siguiente.
Pero esa exigencia es, al mismo tiempo, lo que la hace valiosa. En un ecosistema de streaming donde la mayoría del contenido está diseñado para consumirse distraído, Dark Matter te reclama entera. Si estás dispuesto a darle eso, la recompensa emocional es real. Si buscás entretenimiento fácil, quizás es mejor buscar otra ventana del multiverso.


























