Fotografía | Eduardo Macarios
Departamento Lina parte de la preservación de la arquitectura original de los años 1980 para construir una narrativa contemporánea en la que memoria, diseño brasileño y vida cotidiana se entrelazan.

Ubicado en un edificio de más de cuatro décadas, el departamento conserva elementos distintivos como puertas arqueadas, techos altos y líneas orgánicas, que aportan identidad y atemporalidad al conjunto.
El principal desafío del proyecto fue actualizar la forma de habitar sin borrar la historia existente, logrando un equilibrio entre preservación y contemporaneidad.

El contexto original del inmueble mostraba una planta compartimentada y con escasa relación entre los ambientes.
Los moradores buscaban un espacio más fluido, acogedor y orientado a la convivencia, donde la cocina pudiera asumir un papel central en la vida cotidiana de la familia y en los encuentros sociales.

Al mismo tiempo existía un deseo claro de preservar los elementos arquitectónicos que habían despertado el encanto inicial del departamento, evitando intervenciones que desnaturalizaran su esencia.

El concepto del proyecto parte de la idea de que el pasado del departamento debía servir como base sólida para la nueva propuesta.

La arquitectura original se mantuvo como protagonista, mientras que la actualización del espacio se logró mediante decisiones cuidadosas en la distribución, el mobiliario y los materiales. Además, la antigua cocina cerrada se integró a las áreas sociales, ampliando la entrada de luz natural y mejorando la circulación.
La isla central se convirtió en un elemento estructurante, funcionando tanto como área de preparación como punto de encuentro, reforzando el carácter social del espacio.

La curaduría de mobiliario brasileño juega un papel central en la narrativa del proyecto. Piezas históricas y contemporáneas coexisten, generando un diálogo entre diferentes generaciones del diseño nacional.
El departamento reúne mobiliario de Lina Bo Bardi, Paulo Mendes da Rocha, Sérgio Rodrigues, Claudia Moreira Salles, Jader Almeida, Estúdio Bola, Guilherme Wentz y Zanine Caldas, formando un acervo que refleja la diversidad, la inventiva y la fuerza cultural del diseño brasileño.

El sofá Mole, de Sérgio Rodrigues, ocupa un lugar destacado, simbolizando la unión entre confort, monumentalidad y memoria afectiva. Complementando este conjunto, un retrato de Oscar Niemeyer, fotografiado por Thomaz Farkas y firmado por el propio arquitecto, refuerza la conexión del proyecto con la historia de la arquitectura moderna brasileña.
Materiales atemporales como la madera en el piso, el lino y el cuero contribuyen a la sensación de continuidad entre pasado y presente, mientras que la presencia de plantas aporta vitalidad y conecta el interior con la naturaleza.

La elección de una composición más abierta, sin recurrir al uso excesivo de paneles fijos, garantiza flexibilidad y preserva la lectura espacial original.

Departamento Lina constituye la creación de un espacio auténtico, donde arquitectura, diseño y memoria se entrelazan.
El proyecto transforma la historia existente en un elemento activo de la vida cotidiana, reflejando tanto el legado arquitectónico como la trayectoria personal de sus moradores.

FICHA TÉCNICA
Proyecto: Alencar Futuros Possíveis.
Área: 215 m².
Año del proyecto: 2024.
Fotografía: Eduardo Macarios.

























