En lo alto de las montañas de Santa Mónica, con Los Ángeles desplegada a sus pies como un tapiz infinito, el Getty Center ha sido mucho más que un museo desde que abrió sus puertas en 1997. Diseñado por Richard Meier & Partners, es uno de los grandes hitos del modernismo americano del siglo XX: un campus de travertino, luz natural y geometría precisa que recibe a más de un millón de visitantes cada año.
Ahora, casi tres décadas después de su inauguración, la institución anunció su mayor programa de modernización hasta la fecha. El campus cerrará temporalmente al público desde el 15 de marzo de 2027 hasta la primavera de 2028 para dar paso a una transformación integral que tocará desde las galerías hasta los sistemas de energía.
UNA OBRA MAESTRA DEL RACIONALISMO AMERICANO
El Getty Center no es solo un museo: es un campus completo. Ocupa más de 44 hectáreas sobre dos crestas naturales en las montañas de Santa Mónica, con un conjunto de pabellones conectados por espacios abiertos, jardines escultóricos y terrazas con vistas panorámicas a la cuenca de Los Ángeles.
El diseño de Richard Meier se distingue por su claridad geométrica, su uso magistral de la luz natural y la coherencia de los materiales. Las galerías están distribuidas según las condiciones de iluminación necesarias para cada colección, con dispositivos de control solar, logias y amplias superficies vidriadas.
La circulación se define desde la base: un teleférico aéreo transporta a los visitantes desde el estacionamiento hasta la zona de llegada principal, creando una experiencia de ascenso y anticipación antes de ingresar al campus.

LA MAYOR TRANSFORMACIÓN DESDE EL ORIGEN
La decisión de cerrar el museo es consecuente con la magnitud de los cambios previstos. La modernización incluirá la reconfiguración de espacios de exposición, la incorporación de nuevas comisiones de artistas y la actualización de las condiciones de exhibición para permitir formatos más flexibles.
Paralelamente, se intervendrán los sistemas de climatización del edificio con el objetivo de mejorar la eficiencia energética. Estas actualizaciones también optimizarán el control ambiental para la conservación de la colección, alineándose con los estándares más exigentes en materia de cuidado patrimonial.
Las obras ya comenzaron de manera parcial: algunos sectores de las galerías permanecen temporalmente cerrados para permitir el inicio de estas mejoras técnicas.
ACCESIBILIDAD Y EXPERIENCIA DEL VISITANTE
Más allá de las cuestiones técnicas, el programa presta especial atención a cómo los visitantes reciben y habitan el campus. La secuencia de llegada, el sistema de teleférico y la señalización de todo el complejo serán revisados y mejorados.
El Welcome Hall —el vestíbulo principal— será completamente renovado para funcionar como un punto de orientación más claro y acogedor, incorporando nuevas facilidades comerciales y gastronómicas. La infraestructura digital también se actualizará, junto con las comodidades generales del recinto.

EL GETTY MÁS ALLÁ DE SUS MUROS
Durante el período de cierre, la Getty Villa —el otro museo de la institución, dedicado al arte griego y romano antiguo— permanecerá abierta al público. Allí se exhibirá una selección de obras habitualmente alojadas en el Getty Center, ofreciendo un contexto alternativo para parte de la colección.
La institución también activará un nuevo espacio de programación pública sobre el Boulevard Sepúlveda, que funcionará durante el cierre y continuará en operación una vez que el campus reabra.
Las iniciativas van aún más lejos: el Getty adquirió una propiedad en Westwood, cerca de una estación de metro proyectada, para albergar programas académicos. Los primeros estudios de diseño para ese sitio ya están en marcha, señalando una estrategia institucional que mira hacia el tejido urbano circundante.

UN LEGADO QUE SE PROYECTA AL FUTURO
La modernización del Getty Center es algo más que una actualización técnica. Es una afirmación de que la arquitectura de largo aliento exige atención constante, que los grandes edificios no son monumentos estáticos sino organismos vivos que deben adaptarse a las demandas cambiantes de su tiempo.
Meier concibió el campus como un lugar donde la arquitectura y el arte conviven en igualdad de condiciones. La apuesta de la institución —invertir en infraestructura, accesibilidad y energía en lugar de simplemente expandirse— parece honrar esa visión original.
Cuando el Getty Center reabra en 2028, no será el mismo que cerró en 2027. Pero seguirá siendo, en lo fundamental, aquel sueño de travertino y luz que Richard Meier posó sobre la colina de Los Ángeles hace casi treinta años.

























